¿Cuánto pesa su nuevo diamante en bruto, Mister Adelman?
Jorge Albericio Fenollosa
En todo el fenómeno Ricky Rubio que ahora embriaga a la mayoría de ‘NBAdictos’, hay una cuestión que resulta fundamental: el pasado común de su entrenador Rick Adelman con el también talentoso y mediático Jason Williams. Es ahí donde radica parte del éxito actual del joven base español, que ha podido canalizar su ilusión por el juego y su talento para hipnotizarnos a todos en su aventura americana, incluida la cúpula de la organización de David J. Stern, que le dedica los mejores artículos de portada en su web oficial.
En las gélidas ciudades gemelas ha despertado un Ricard Rubio recién soñado de los Juegos Olímpicos de Beijing, pero con 3 años más de experiencia en baloncesto continental a sus espaldas. El embrujo sigue ahí, y el entrenador Adelman, lo sabe, lo ve, lo disfruta y promueve. Su respuesta: “Just be yourself” ("Sé tú mismo"), es la misma que recibió Chocolate Blanco, flequillo en ristre y únicamente dos tatuajes adornando sus hombros, cuando aterrizó como ‘rookie’ en el erial que había sido el Sacramento Kings hasta 1999.
La libertad en la creación de juego y la potenciación de las propias virtudes que preconiza Adelman permitieron a J’Will convertirse en un jugador NBA de la misma manera que está ocurriendo con Ricky. Ese mismo Adelman que espoleó aquel potro desbocado con problemático historial universitario que lo mismo lanzaba triples en carrera desde ocho metros, mandaba obuses telegrafiados de campo a campo finalizados en estruendosos mates o perdía la concentración, el tino y el balón al mínimo despiste, es el que dejaba en el banco durante los minutos decisivos del último período a su joven valor en pro de la victoria. Chocolate Blanco no se reconvirtió como profesional rentable hasta que pasó por las manos de Hubbie Brown en su etapa del Memphis Grizzlies, donde coincidió con Pau Gasol. Luego fue capaz de ganar un anillo de la NBA a los mandos del Miami Heat de Wade&O’Neal. Fue uno de los jugadores más mediáticos a principios del siglo XXI en España y que más impresionaron a nuestras jóvenes generaciones, de Sergio Rodríguez a, precisamente, Ricky Rubio.
De momento, Adelman, que ya tiene 65 tacos, preserva a Ricky de la titularidad y le encomienda la misión de dirigir (nunca mejor dicho) al equipo en situaciones para revertir el ritmo del partido, y siempre en el cuarto período. En estos Wolves no tiene a ningún Chris Webber o Vlade Divac capaces de tirar de oficio, y los esfuerzos del bueno de Kevin Love se presumen insuficientes en un equipo todavía descompensado en talento y experiencia.
El pupilo de Adelman en los Trail Blazers finalistas de finales de los 80, Terry Porter, luce un discurso edulcorado en el que siempre destaca que gracias a su entrenador pudo progresar en su juego y llegar a ser All-Star. Excepto en sus dos años en los Warriors (donde trampeó con Mark Price, BJ Armstrong y Bimbo Coles como directores de juego, aunque el que cortaba el bacalao era Latrell Sprewell), los bases en los equipos de Adelman siempre han tenido un rendimiento superlativo: los citados Porter y Williams, Bibby (Kings), Brooks y Lowry (Rockets). A diferencia de todos ellos, Ricard Rubio Vives ya ha sido campeón de la Euroliga, de la ACB, de la Copa del Rey, ha sido medallista olímpico y campeón de Europa con la selección (entre otros muchos títulos).
Ahora, mientras el segundo entrenador en activo con mayor número de victorias en la NBA (el primero es George Karl con más de mil) repite las frases que ya le dedicara a Chocolate Blanco alusivas a su visión de juego y creatividad, le otorga la libertad que necesita a Ricky Rubio para que encuentre su propio camino entre los flashes de la mejor liga de basket del mundo.
“Yo soy el que quita minutos de juego. Intento decirles (a los jugadores) que no pueden controlar los minutos que juegan. Ese es mi trabajo. Pero lo que sí pueden controlar es cómo juegan esos minutos”, Rick Adelman, a finales de los 80 (entrenador de Portland Trail Blazers, Golden State Warriors, Sacramento Kings, Houston Rockets y actual ‘head-coach’ de Minnesota Timberwolves y Ricky Rubio).
• El título de este artículo es un guiño a la película-documental “¿Cuánto pesa su edificio, mister Foster?” que repasa el lado personal y profesional del prestigioso arquitecto Norman Foster.



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