"¡Papá, pipí!"
Víctor M. Romero
“¡Papá, pipí!” La frase, corta, infantil, familiar, entrañable... pronunciada por un niño de 4 años en el momento menos oportuno puede desencadenar toda una batalla judicial. Eso ocurrió cuando el hijo de Ian Lockhart, ex pívot norteamericano del C. B. Granada, interrumpió los entrenamientos del equipo en el Palacio de los Deportes. Que el chico se orinara fue sólo la gota que colmó el vaso de la paciencia de la directiva del C. B. Granada, que despidió a Lockhart por ¡falta de profesionalidad! Hasta hace poco colearon los pleitos entre americano y club, que estuvieron vinculados en la última temporada del equipo granadino en la ACB antes del descenso de hace tres años a la LEB. El C. B. Granada argumentó numerosos actos de indisciplina del pívot para justificar su despido. Y lo hizo sin atender a sus emolumentos. Todo ello originó tres demandas, de las cuales dos ganó el jugador y sólo una el club.
Lockhart pedía que el despido fuera declarado improcedente, pero este juicio lo ganó el C. B. Granada. Sin embargo, la entidad granadina perdió las otras dos demandas frente al pívot. El estadounidense reclamó las cantidades que le restaban por percibir, 120.000 dólares (19.200.000 pesetas de entonces aproximadamente) según su representante, Paco Belassen. El club realizó una reducción en su contrato por ¡multas y expedientes sancionadores! que, a su entender, rebajaron la cantidad a menos de la mitad, al elevarse a 54.000 dólares, correspondientes a ¡tres meses de irregularidades! Sin embargo, los tribunales dieron la razón a Lockhart y no autorizaron la ‘rebaja’.
En el tercer contencioso también tuvo que ceder el C. B. Granada ante la reclamación interpuesta por el americano, al que apartó de la plantilla y suspendió de empleo y sueldo por dos meses, lo que supuso, según un portavoz de la entidad, ¡en torno a cinco millones de pesetas!
En definitiva, Lockhart ganó por 2-1 el pulso al C. B. Granada. El jugador demandó por despido improcedente y perdió, pero ganó su derecho a cobrar la suspensión de empleo y sueldo y también fue absuelto -segunda victoria- en el pago de las multas que el club le exigía para disminuir el finiquito.
Bromitas infantiles
Los argumentos del club para razonar el impago y despido de Lockhart se basaron en las reiteradas faltas de indisciplina del jugador, la más grave negarse a viajar a León, aunque al final se le convenció y asistió al partido aunque el desplazamiento no lo hizo con el resto de la expedición. Antes acumuló numerosas multas por impuntualidad, incluso prolongó durante seis días sin justificación las vacaciones por el All Star... y el colmo fue su escasa seriedad en los entrenamientos, así como la falta de respeto y educación con el entrenador de entonces, Miguel Ángel Martín. ¡La mujer de Lockhart dejaba a su hijo en el Palacio para ir de compras y el americano interrumpía los entrenamientos cuando el niño le pedía ir a hacer pis al padre! El chaval, además, se burlaba de Martín a su espalda y el padre le reía la gracia. Tampoco acudía a comer ni a cenar con el equipo y pasaba horas en los viajes metido en la habitación hablando por teléfono con su esposa. “No era nada serio”, comentó un portavoz del equipo en aquella etapa.
Lockhart sustituyó a Anthony Harvey el 26 de septiembre del 98 en la aciaga campaña iniciada por Martín y terminada por Iriarte con el descenso a la LEB y duró cuatro meses porque el 27 de enero era anunciado su relevo, Darvin Ham.
Polémica con el agente
El litigio con el representante de Lockhart también perdura y que nosotros sepamos no está resuelto o al menos no hemos tenido noticias de ello. El francés Paco Belassen, que reside en Phoenix (Arizona), aprovechó su visita a España con motivo de la renovación de Tanoka Beard en el Pamesa para intentar cobrar ¡18.000 dólares -en torno a los 2.880.000 de antiguas pesetas en esa fecha-! que le adeudaba el C. B. Granada. Belassen afirmó que el presidente, Carlos Marsá, no quiso recibirle ni atenderle al teléfono.
El agente firmó un contrato en la etapa de Luis Rodríguez, ex director deportivo, y acordó una comisión a través de Antonio Díaz, empleado del club que hizo de intérprete. Belassen acusó al C. B. Granada de autorizar el pago y retenerlo. “¡Llevo dos años esperando y he gastado 5.000 dólares en teléfono, han falsificado la transferencia, les denunciaré por lo penal!” dijo en aquella época. El representante de Lockhart agregó: “¡Granada está -estaba entonces en la LEB- en la segunda categoría por estas personas que dirigen! Nunca he visto un club que funcione tan mal. Su mala imagen la conocerán en la FIBA, la Federación, la ACB y la delegación de ésta en Nueva York, a las que pienso reclamar.”
La versión del C. B. Granada era bien distinta. El gerente de esa etapa y compañero periodista, Juan Prieto, apuntó: “¡Ese agente no tiene ni ética ni moral! Nos engañó y estafó porque nos dijo que le pagáramos y que colocaría a Lockhart en otro equipo y todo solucionado, pero entonces incitó al pívot a denunciarnos. La transferencia estaba mandada, pero pudimos pararla al ser a Estados Unidos. ¡Ese hombre insultó gravemente a la secretaria y lo tenemos grabado en una cinta!”.





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