"Me encanta esta Isla"
Alejandro Martínez
Después de unos días en los que estuvo en boca de todos (o casi todos) el tema Raúl González y su ausencia en la última convocatoria de Luis Aragonés con la selección nacional, vuelvo a basketconfidencial.com para contar una historia a medias entre el fútbol (Raúl es el protagonista) y el baloncesto (participan Tisi Reynés, Curro Segura y el que firma).
Los hechos ocurrieron el verano de 2004 en una cala menorquina. Allí estábamos Tisi, Curro y un servidor con las respectivas familias disfrutando de un tremendo día de verano, cuando a media tarde alguien dice “¡Mira! Por ahí llega Raúl”. Nos levantamos y ciertamente era el delantero del Real Madrid, acompañado de dos de sus hijos (su esposa estaba a punto de dar a luz a los gemelos) y su agente, Ginés Carvajal. Aparecían en una lancha auxiliar desde un yate enorme fondeado a las afueras de la playa.
Al cabo de un rato nos dirigimos hacia él y Raúl reconoce inmediatamente tanto a Tisi como a Curro y yo me presento. Al decirle que soy el entrenador del C. B. Canarias recuerda: “El equipo de Carmelo Cabrera, Phillips y Harper, ¿no?”, me dice. Le confirmo que así es y, posteriormente, la conversación gira en torno al ascenso del Menorca a la ACB. Raúl está muy empollado sobre todo lo que es el baloncesto y poco a poco va entrando en confianza y comienza a hablar con Tisi de las bondades de Menorca y repite unas palabras: “Me encanta esta Isla, muchas veces paso inadvertido y puedo descansar”. Y al poco rato sucede un curioso hecho que corrobora estas palabras. Llega a la playa un matrimonio y sus dos hijos paseando por la arena. La mama, que ha visto a Raúl (a los demás ni nos ha mirado), le dice al crío mayor “¡Mira quien está ahí!”, el chaval mira y dice: “Sí, sí, el Tisi”; la mama le da un codazo y le dice: “¡No, el otro!”; el niño vuelve a mirar y suelta “¡Ah!, sí, Curro Segura”. La señora que se da cuenta de que estamos atentos, algo sonrojada le vuelve a decir “¡No, el otro!”, y el nene culmina: “¡Anda!, Álex Corretja!”, tras lo que rompemos a reír y Raúl nos repite: “Me encanta esta Isla”.
Otro ejemplo semejante nos comentó el futbolista: unos días antes un pintor que le terminaba un muro exterior al madridista fue el protagonista. El jugador (recién duchado y afeitado, que según sus palabras le hacen parecer mucho más joven) paseaba por las afueras de la casa y el señor desde lejos le gritó: “¡Eh, niño, niño, ven pa’cá!”. Raúl se acercó y le preguntó que qué quería, y recibió la siguiente respuesta del pintor: “Dile a tu padre que ya acabé el trabajo y que mañana le traigo la factura”. ¿A que se imaginan lo que pensó Raúl? Pues sí: “Me encanta esta Isla”.





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