¡Otra San Miguel!
Jorge Albericio Fenollosa
Zaragoza, siempre Zaragoza. Ya está este tipo, pensarás, con el CAI, el Ebro y el cierzo, que siempre nombra el cierzo. Otra vez Zaragoza. ¿Qué tiene Zaragoza? Pues mira, un pabellón para el baloncesto, construido con el asesoramiento de Moncho Monsalve, en el que se hacen las fotos que mejor quedan en las páginas de Gigantes. Un pabellón para el baloncesto que se llena. Se llena cada día de partido, no uno sólo, no el día del último encuentro del "play-off", regalando las entradas. Ocho, nueve, once mil espectadores cada jornada. La quinta afición ¡de Europa! en el "ranking" de asistencia, según el estudio realizado por la ACB.
Zaragoza tiene además un grupo de animadoras, "cheer-leaders" si te suena así mejor, que hacen unas coreografías espléndidas. Bailan de maravilla y son encantadoras, sólo falta que se tiña alguna más de rubia para que el "Marca" las encumbre a la élite por encima del grupo del Real Madrid. Hemos estado tanto tiempo deambulando por el limbo que hay que recordar a menudo lo que pasa por aquí. Menos mal que Paco Rengel nos deja sitio para asomarnos de vez en cuando al panorama baloncestístico en “basketconfidencial” y anunciar que hay vida en Aragón. Por eso el CAI renunció a ganar en Granada la eliminatoria de ascenso a la ACB, sabedor del cariño que le tiene Rengel al equipo granadino. Para darle una alegría.
Sí, sí, otra vez estoy hablando de Zaragoza y de lo que precisamente pasa (¡pero de largo!) por esta ciudad. Es tan fácil ser agorero. Sacar el cogote ahora por la ventanilla de este tren y mientras el aire agita la ternilla de las orejas suspirar aquello del “yo ya lo dije”. La única verdad es que el CAI sigue un año más en Liga LEB. Alfred Julbe se ha ido sin dejar al equipo donde se propuso. Julbe nos regaló esta temporada 2003-2004 unas dosis de baloncesto moderno y nos embriagamos con la Copa –del Príncipe–. Hacía años que no me preguntaba tanta gente por el baloncesto: el carnicero, el interventor del banco, hasta la familia me telefoneaba emocionada.
Pero Julbe se va, y deja a Zaragoza sin ACB y sin Rodrigo San Miguel. Otis Hill también se va, pero eso nos da igual. Que Rodrigo fiche por el Fórum de Valladolid es una consecuencia de lo bien que se han hecho las cosas en Zaragoza, ciudad con un pabellón que se llena jornada tras jornada, la quinta afición europea, la gente hablando de basket en el súper, entre borrajas, unas animadoras guapísimas. Ah, sí, el baloncesto moderno, “Éramos imparables”, Julbe dixit. “...También digo que Rodrigo es mejor jugador ahora que a principio de año”, más declaraciones en el periódico local. Que se aprovechen otros entonces de lo buen baloncestista que es el chaval. Quizá Rodrigo a orillas del Pisuerga se sienta como en casa imaginando que es el Ebro (sin duda, es un buen lugar para triunfar). Cuento cosas de Zaragoza porque luego repercuten en el basket nacional. Deberías guardar este texto en tu carpeta de favoritos, o imprimirlo directamente, y recuperarlo el próximo invierno, cuando San Miguel sorprenda a muchos en ACB.
Sólo hay una forma de terminar esta historia, convirtiéndola en un bucle:
http://www.basketconfidencial.com/index.php?op=opiniones&id=1056
http://www.basketconfidencial.com/index.php?op=opiniones&id=1146
Bueno, quizá sí haya otra manera de llegar al punto y final. Como en Zaragoza también hay más bares que calles, lo mejor ahora es perderse por esas tascas canijas para brindar por el futuro, el futuro que nos espera, a ti y a mí, a Rodrigo y al CAI. Descamisados delante de la barra del bar, gritemos:
-“¡Oooootra San Miguel!”.






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