¿Baloncesto y "baloncesta"?
Carme Lluveras
Hoy terminan en Granada unas Jornadas de Tecnificación que ha organizado la Federación Española de Baloncesto. Llevo tiempo manteniendo una postura que no encuentra ni explicaciones que me convenzan de que es equivocada ni tampoco "fieles a la causa" que defiendo. En el baloncesto masculino se juega con dos canastas, una cancha, unas dimensiones reglamentadas y unas normas que son exactamente iguales a las que están establecidas en el femenino. Sin embargo, se siguen haciendo distinciones.
En las jornadas a las que me refiero se han establecido dos programas de trabajo diferentes, según fuera baloncesto masculino o femenino: charlas de féminas con entrenadores del basket femenino y hombres con hombres... Y digo yo, ¿los conceptos no son acaso los mismos? Entonces, ¿por qué esas distinciones? De verdad, no lo entiendo. Sólo faltaría que el baloncesto que practican las chicas se afeminara aún más e inventáramos "la baloncesta".
Desde que empecé como entrenadora mi fuente de conocimientos y mi evolución; es decir, toda mi formación, siempre la busqué en el baloncesto masculino. Vi numerosos entrenamientos, maneras de trabajar de grandes entrenadores, tanto en baloncesto de formación como de primer nivel; las correcciones que hacían a sus jugadores, charlas, discusiones, partidos, etc... He puesto en práctica todo lo que iba aprendiendo, independientemente de si entrenaba a hombres o a mujeres. Difiero de muchos técnicos que trabajan en el baloncesto femenino y caen en el gran error de pensar que es un baloncesto diferente. El baloncesto debe ser el mismo.
Creo que da igual que entrenes a hombres o a mujeres, que seas entrenador o entrenadora. Lo único importante para poder conseguir los objetivos marcados en un equipo es ser un buen entrenador.
La diferencia real que existe entre la mujer y el hombre en la práctica de nuestro deporte es de educación deportiva y de eso somos responsables los entrenadores; sobre todo, desde la base, ya que al niño y a la niña desde jóvenes se les entrena y se les exige de forma diferente. A ellos no se les hace ninguna concesión y se les exige al máximo en su aprendizaje, mientras que a ellas todo son excusas, ya sea por estudios, familiares o de cualquier otra índole. Si los entrenadores que trabajan en el baloncesto femenino reflexionáramos y exigiéramos por igual sería una forma de mejorar. El baloncesto es el mismo; quienes lo hacemos diferente somos quienes lo transmitimos. ¿Algún fiel para mi causa?
*Carme Lluveras es la entrenadora del U. B. Barcelona, reciente campeón de la Liga Femenina Española

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