¿Cuál es la probabilidad de proclamarse campeón de Liga?
José M. Domínguez
Con el término de la fase regular de la competición, se abrió una etapa ilusionante para los ocho equipos que lograron clasificarse para la de eliminatorias por el título de la Liga de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB). En el otro extremo, desgraciadamente, cada año, otros equipos, y el conjunto de sus aficiones, han de afrontar el sufrimiento provocado por la pérdida de la categoría, teniendo que enfrentarse a un abismo que aflora todas las dimensiones del deporte.
Respecto a los clubes que encaran la lucha por el título, es habitual que se desaten todo tipo de pronósticos, basados en distintos elementos valorativos (posición final en la clasificación, tendencia reciente de juego, estado de forma, palmarés, apreciaciones personales...). Más allá del lógico apasionamiento inherente a la condición de aficionado y de las percepciones subjetivas acerca de las posibilidades de cada equipo, a fin de calibrar el grado de dificultad de alzarse con el campeonato, el uso de las probabilidades teóricas ofrece una perspectiva fría y aséptica.
El camino a recorrer para lograr el título está bastante bien definido: con el formato actual de las eliminatorias de cuartos y semifinales al mejor de tres partidos, y al mejor de cinco, en el caso de la final, no queda más remedio que ganar un total de siete partidos en las tres eliminatorias sucesivas, bien por la vía rápida o agotando el cupo de encuentros previstos. El árbol de probabilidades se despliega ante nosotros mostrándonos las distintas combinaciones posibles.
El cálculo de la probabilidad de conquistar el campeonato exige conocer las probabilidades de victoria y de derrota en cada uno de los partidos programados, las cuales dependen de una amplia gama de circunstancias: nivel del equipo, influencia del factor cancha, disponibilidad de la plantilla completa... El abanico puede abrirse considerablemente. Para simplificar, puede suponerse que la probabilidad de victoria en los partidos disputados en campo propio es del 60% y en los jugados como visitante, del 40%.
Bajo tales hipótesis, un equipo que disfrute de ventaja de campo en las tres eliminatorias tendría una probabilidad del 17% de levantar la copa de campeón; en caso de que no tenga dicha ventaja en ninguna de las eliminatorias, del 9%; si la tiene en las dos primeras y no en la final, del 13%. Si, alternativamente, las probabilidades de victoria como local y como visitante se sitúan en el 70%-30%, respectivamente, el rango de las probabilidades de conquistar el título de campeón se amplía del 23%, con ventaja de campo en las tres eliminatorias, al 5%, sin ventaja de campo en ninguna.
Los anteriores porcentajes evidencian que la meta anhelada no es en absoluto una tarea fácil, si partimos de que hay un considerable equilibrio entre el potencial de los equipos contendientes. Para poder aspirar a materializar dicho objetivo, cualquiera de los candidatos tendrá que desplegar un enorme esfuerzo en la cancha. Y, por supuesto, no hay que olvidar que la probabilidad matemática marca un promedio esperado después de muchas repeticiones. Cada partido, sin embargo, es un acontecimiento único e irrepetible, que muestra su página en blanco, para que los protagonistas escriban la historia que sean capaces de interpretar.
• Obviamente este artículo fue redactado antes del comienzo de las eliminatorias
Artículo publicado en: http://www.ymalaga.com






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