...Y reventó el sonómetro
Jordi Domínguez Fernández
Juro que no tomo drogas, pero ayer, cuando entré en el Palau, experimenté un viaje en el tiempo y el espacio. Por un momento pensé que estaba en el mítico pabellón Alexandreio de Salónica y a pocos minutos de un Aris-Paok. ¡Qué ambientazo! ¡Qué ruido! ¡Qué miedo!
Rápidamente me di cuenta de que no estaba en Grecia. En lugar de saludarme con el clásico “Jroña ke jroña” y regalmarme un yogur, me dijeron “Bona nit” y me facilitaron una hoja con los datos de dos plantillas. O mejor dicho, de dos plantillones, casi como los que calza el gran Roberto Dueñas. El caso es que un Barcelona contra las cuerdas se jugaba seguir vivo en la final de la ACB contra un Real Madrid que, con el 2-0 de Vistalegre, estaba ante su primer ‘match ball’.
Pero el Barça jugaba ayer con ocho mil cinco. El quinteto en pista más las 8.000 gargantas que los llevaron en volandas cuando más lo necesitaban. Porque, aunque los de Ivanovic sorprendieron a propios y extraños con un parcial inicial de 15-0, más tarde se demostró que esa coletilla de “El Madrid siempre vuelve” es cierta.
Reyes, anulado en ataque por una defensa de lo más republicana, casi jacobina, no existió más que defendiendo, que no es poco. Pero el Madrid pasó de hundido a reflotado con un parcial de 8 a 22 en el tercer cuarto y entró en el último periodo por delante. Ruido de sables en el Palau. El espadachín era Bullock.
Pero, amigos, jugar en casa, con la Bombonera a punto de reventar y el sonómetro loco de tanto ruido, hace revivir a un muerto. Y el Barça resucitó. Intenso en defensa y tranquilo en ataque, cumpliendo a rajatabla la receta que Ivanovic había cocinado tras la segunda derrota, volvió a coger las riendas del partido. El Real Madrid, exhausto tras una remontada épica, lo pagó en el esprint final.
Plaza, todo un señor en la rueda de prensa, felicitó al Barça, justo ganador, y a sus jugadores por el esfuerzo. Pero advirtió de que los fallos de concentración del primer cuarto no pueden repetirse. Si lo consigue y vuelve el mejor Felipe, que volverá, los azulgrana lo tendrán crudo para volver a Vistalegre. Ivanovic pide mantener durante cuarenta minutos la intensidad de los primeros y los últimos diez. Jugando así ganarían hasta el anillo de la NBA. Si les vale mi opinión, creo que esto terminará en Madrid la medianoche del 26 (el quinto partido se jugaría en Vistalegre el martes 26 a las 22.00 horas).
Por cierto, TVE ha cambiado la hora del cuarto partido, que se disputa el próximo domingo. Iba a ser a las 12.30 del mediodía, pero teniendo en cuenta que la noche anterior es la de San Juan, habrán pensado que es mejor no verlo con resaca. Será a las 19.00 horas. Y todavía habrá alguno que no oiga el despertador…






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