ACB: Hoy y mañana
Pepe Laso
Empezó el nuevo año con un enfrentamiento entre los dos grandes equipos españoles: el espectáculo valió la pena, los medios dieron cumplida información y rápidamente todo volvió a la tibia realidad de una liga bastante previsible. Quizá sea un buen momento para divagar sobre la ACB de hoy y mañana.
La marcha de Portela, tal vez justificada por su edad, se produce en el momento más difícil que la competición haya vivido. Por un lado, el descarado divorcio entre los equipos con plaza asegurada en la Euroliga y el resto. Unos con ambiciones de consolidación y crecimiento, y el resto subsistiendo, casi todos con economías de guerra, despreocupados de los males de la comunidad y, lo que es peor, sin humor para pensar en proyectos de medio plazo.
Si, como parece inevitable, los partidos de Liga Europea se trasladan a los viernes, la competición nacional dará un paso atrás irrecuperable, perdiendo la brillantez que cualquier campeonato nacional merece.
Por otro lado, el arranque de la NBA ha puesto de manifiesto que los medios consideran más rentable tenernos informados de las andanzas de los seis españoles en aquella liga, que de lo que pueda ocurrir en nuestra ‘modesta’ competición. Para colmo, veo con perplejidad la cobertura que la web de la ACB da al baloncesto norteamericano. No hay duda, tras McDonalds y Coca Cola, llegó Papa Noel y recientemente Halloween. ¡Quitémonos de en medio, demos paso a la NBA!
¡Cuánto tendrían que aprender nuestros dirigentes de aquellos! Cualquier aficionado perspicaz puede observar el tratamiento que en Minnesota se está dando a nuestro Ricky. ¿Alguien puede creerse que es hoy un jugador determinante? Nadie. Venden ilusión, y 10.000 camisetas. Allá jugadores como Bryant o Gasol ya están amortizados, aunque no ganen campeonatos.
Ahora las estrellas son Rose, Durant y, sobre todo, los debutantes; en definitiva, jugadores emergentes. Un favor, pídanle a un aficionado medio el nombre de diez jugadores españoles de la ACB, les nombrarán a los consagrados y, después, a ilustres veteranos como Gabriel en Estudiantes.
Busquen dónde están los medallistas de las ultimas tres selecciones sub-20. Definitivamente el problema de la ACB no está en la Euroliga, ni en la NBA, ni en el desinterés de la FEB por los jugadores españoles, sólo volcada en los resultados de las selecciones que deberían ser de formación.
El problema es el proyecto. No es de recibo que dentro de su organización no haya una fuerte secretaría técnica, preocupada por aspectos deportivos, como pueden ser los ajustes urgentes sobre el arbitraje –hasta cuándo la estúpida falta técnica en medio campo, que tanto afecta a la espectacularidad del juego–, o la mejora necesaria y urgente en la formación de jugadores que ilusionen a los públicos.
La patronal se limita a unas aportaciones económicas a las asociaciones de jugadores y entrenadores, desentendiéndose de la supervisión, de cómo se gasta el dinero, que por acuerdos pretéritos se deben mantener. No puedo evitar pensar en lo aburrida que tiene que ser la vida en las oficinas de la ACB, sin proyectos deportivos, y pendientes únicamente de aspectos burocráticos y económicos individuales.
Soy pesimista cara al futuro, no porque Albert Agustí no sea capaz, que, por su trayectoria profesional sin duda lo es, sino porque la cooperativa de equipos es demasiado heterogénea. Si Portela no fue capaz, desde su solvencia y autoridad, cómo lo va a ser un profesional cualificado, pero sin ascendencia sobre el grupo.
Mi pesimismo se basa en una larga entrevista que le hicieron en Teledeporte, en la que mostró lucidez y preparación, pero me temo que el Sr. Agustí terminará decepcionado al ver la interinidad de unos presidentes, la debilidad económica de otros y el desinterés de los que podrían impulsar al grupo.






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