Adherir, adherencia, adhesión
Laura Martínez
En mi lectura de ayer del periódico, hice una parada y levanté mi vista. Aunque esto resulte algo lírico, la razón de este gesto no lo es absolutamente nada. Entre cansancio, indignación y tristeza se movían mis sentimientos ante la situación actual que estamos viviendo. Creo que ahora ese lenguaje bélico tan asumido en frases como: “nos están bombardeando con noticias...”, resulta menos cómodo utilizarlo.
Y con relación a este tema observé cómo se cuestionaba la “adherencia de España a Estados Unidos”. Supuse que lo que se quería cuestionar en esta afirmación era la “adhesión de España a Estados Unidos”.
Ambos términos provienen del verbo adherir, que según la RAE significa “pegar una cosa a otra”. La palabra adherencia significa unión física, pegadura de las cosas; y también calidad de adherente. Y no nos atrevamos a llamar cosas a los políticos, ni pensemos que su unión sea física. Sin embargo, vayamos a una de las acepciones de adhesión: mostrar conformidad con la opinión de otro. Éste sería el término correcto a utilizar “gramaticalmente”. El porqué del subrayado y las comillas lo dejo para vuestras mentes aún libres.
Recordemos para terminar una frase de Onassis, dicha desde su humilde posición: “Es más tranquilizador tener 12 hijos que 12 millones de dólares. Con 12 hijos uno se conforma, con 12 millones de dólares, se quiere más”.
Líderes del mundo: ¿Cuántos hijos tenéis? Y... ¿cuántos millones?


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