Apto para entrenadores
Pepe Laso
La pretemporada queda atrás, ha pasado tan rápida que de repente los nervios atenazan a los entrenadores; en algunos casos, la angustia se presenta y bloquea su mente al descubrir que los veteranos están peor que el año pasado, que los jóvenes carecen de recursos y que algún fichaje no es lo que el club creía. Para estos entrenadores y para los que esperan un puesto de trabajo, invito a alguna reflexión a título de divertimento.
La forma en que actúes está siempre en ti mismo.
Déjate de atribuirlo a causas ajenas. Aunque no tengas el pívot que pediste o se te haya lesionado el base.
Entrenas (para bien o para mal) de la imagen que tienen de ti; eres el entrenador que ‘ellos’ creen que eres; no intentes cambiarlo con palabras.
Tu proyecto debe ser claro y no dar lugar a la confusión.
Los medios pueden ser equivocados, pero se pueden corregir; los fines, no.
Si has decidido rejuvenecer el equipo, hazlo con firmeza y sin precipitación.
Si quieres ser muy agresivo, esfuérzate en trasmitirlo. Ten la seguridad de que tu proyecto es viable; de lo contrario, rectifica rápido.
Siéntete siempre conforme con tus decisiones; es el respeto que te debes.
Cuida el lenguaje, es muy traicionero: recuerda que es interpretable.
Sé versátil en las conversaciones con todos, directivos, jugadores, periodistas.
Hay que ser distinto, según con quien se esté, pero ante aquél con quien estés, sé autentico y veraz.
Te desvelaré un secreto. Cuándo me arrepiento de no haber tenido claro en mis tiempos en activo el siguiente pensamiento: “El nivel del diálogo lo decide el menos inteligente de los dos. El tonto no puede ser inteligente; el inteligente, en algún momento, puede ser tonto”. Por lo tanto, sepamos con quién hay que dialogar.
No hagas nada, ni dejes que te hagan, que te fuercen a perderte el respeto a ti mismo.
La mayor parte de tus decisiones se toman en el tiempo y este no vuelve atrás, por eso debes estar muy atento en cada instante.
En cada presente debes hacer lo que corresponda, porque lo hecho no se puede deshacer; y lo no hecho, menos.
Seguro que llegarán momentos de desaliento, huye de los consejos intencionados, condicionados por un exceso de amor o por intereses espurios.
Todas tus decisiones deben estar basadas en la razón; acertarás y, además, tendrás un gozo inolvidable que debe ser razonable; no olvides lo efímeros que son los éxitos en un entrenador. El pasado no es ejemplo de nada.
Entrenar nunca debe ser trabajar; no es un esfuerzo de voluntad, es un deseo permanente, el mismo que pongo en estas líneas, que no sé si llegaran a interesar a alguien.
Por cierto, y en contestación a alguno que me sugiere: Claro que me gustaría debatir ideas, rectificar las mías si se me convencen con razones. Tengo tiempo para aprender de todo.
Amigos, disculpad mi forma telegráfica de escribir; sé lo pesado que resulta leer cuando no existen actores sobre los que polemizar.


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