Baloncesto en equilibrio
José María Martín Urbano
Con demasiada frecuencia quienes nos dedicamos a comentar partidos decimos que un equipo que encaja pocos puntos tiene una gran defensa o bien, si anota una cifra elevada, afirmamos que es bueno en ataque. En muchas ocasiones, además de no ser exacta esa afirmación, con ese comentario provocamos una mutilación lamentable de nuestro deporte.
El baloncesto, que se desarrolla en una cancha de sólo 28 metros de largo, es un deporte de mucho ritmo que se juega sin ningún tipo de interrupción tras cada canasta, hasta el punto de que ni siquiera el reloj se para después de que cualquiera de los equipos consigue encestar.
Las acciones defensivas tienen un reflejo inmediato en el ataque, de manera que los robos de balón de los errores del contrario se traducen de manera inmediata en oportunidades de contraataque y canastas fáciles. De la misma forma que los fallos en ataque son el mejor regalo para el ataque de tu adversario, ya que tras muchas pérdidas de balón la respuesta defensiva no es buena ni mala, sencillamente es inexistente, ya que el contragolpe del adversario no permite que tu defensa siquiera se disponga.
Apoyado en este razonamiento, rechazo eso de mejor equipo en defensa o mejor conjunto en ataque, teniendo en cuenta el número de puntos a favor o en contra. Me parecería más justo apreciar el ataque y la defensa estableciendo una relación entre los puntos anotados y los encajados, o bien valorando la cantidad anotada o recibida por posesión.
Por todas estas razones, resultan cada vez más valiosos los jugadores que mantienen una regularidad en su rendimiento en uno y otro lado del campo. Cuanto más elevado sea el nivel de un equipo o de una competición, más imprescindible es el jugador 'equilibrado'. Es mucho más valioso en la alta competición el jugador suficiente en ambas facetas del juego que el sobresaliente en una e insuficiente en otra. Vamos, que cabría decir que en esto del baloncesto 9 y 1 no suman lo mismo que 5 y 5.
Todo este largo preámbulo viene como explicación del análisis que hago del problema que está teniendo el Unicaja en estas primeras jornadas de Liga. El equipo malagueño es, por nombres, y en consecuencia también por presupuesto, uno de los grandes aspirantes a todo la presente campaña. Tiene tres jugadores (Bullock, Alexander y Herrmann) que son las grandes estrellas del conjunto, los hombres que otorgan al grupo la indiscutible condición de favorito.
El problema se presenta al comprobar que las tres estrellas del Unicaja carecen de ese indispensable equilibrio por su enorme incapacidad defensiva. Como otros jugadores del equipo tienen el mismo problema, por la razón contraria, el resultado hasta el momento ha sido un conjunto inconsistente, incapaz de oponer resistencia a equipos de primer nivel, tanto si el marcador se mueve mucho como si se mueve poco.
¿Cabe decir que el Unicaja, que pretendía ofrecer un gran banquete a sus aficionados, ha pagado jamón de bodega –con el que se pueden hacer estupendos bocadillos– a precio de auténtico pata negra de Jabugo? La respuesta la conoceremos en las próximas jornadas, aunque tampoco faltan en la capital de la Costa del Sol los que afirman que el problema es más de cocinero que de ingredientes.


Escriba su comentario acerca de esta noticia: