Brabender, un ídolo... de verdad
Carlos Cabezas
Jugaba en el Oximesa de Granada y nos enfrentábamos al Cajamadrid en la final de un torneo de verano, concretamente el I Torneo Manolo Flores de Mérida. El conjunto madrileño era muy superior al nuestro, con dos extranjeros excelentes –Orlando Phillip y Bob Thorton– y un mito del baloncesto español y europeo, Wayne Brabender, que jugó sus últimos años en el conjunto de Alcalá de Henares. Al descanso, el cuadro madrileño –creo que lo entrenaba Tomás González– llevaba una ventaja clara, de veinte puntos más o menos.
El partido estaba casi decidido, pero la segunda parte fue espectacular por parte nuestra. El público se alió con los más débiles, que éramos nosotros, y empezó a apoyarnos y yo venga tirar y meter. Brabender era el encargado de defenderme, pero tuve un día impresionante y todo lo que tiraba lo encestaba. Fue increíble, desde cualquier posición, por muy alejado que estuviera, el balón siempre tenía el mismo destino. Estuvimos a punto de ganarles. Creo recordar que sólo perdimos por tres o cuatro puntos. Brabender me felicitó al final del encuentro y me confesó: "Jamás vi una exhibición de tiro como la tuya". Yo se lo agradecí.
Posteriormente, en un restaurante tuvo lugar la entrega de premios del torneo. A mí me correspondió el de mejor jugador, y la organización, en atención a la trayectoria de Wayne Brabender, decidió que fuera él quien me lo entregara. Cuando lo hizo, aprovechando que estaba a su lado, le pedí un autógrafo. Wayne puso una cara rarísima. "¿Quéeee?". Le insistí en que quería un autógrafo de él, que para mí había sido el jugador más grande al que jamás me había enfrentado. Brabender era mi ídolo, pero él se pensaba que yo, que hacía un rato que le había metido 42 puntos, estaba de coña, que estaba riéndome de él. Seguía perplejo, pero cuando le juré por todo que era cierto, que no iba con segundas esa petición de autógrafo, que era real mi ilusión por tener una dedicatoria de ese gran alero, accedió. Sí, accedió, pero con una condición:
-Mira Carlos. Acabas de meterme 42 puntos. No he podido pararte y es inadmisible que yo te firme un autógrafo. ¿Tienes hijos?
-Sí, uno de 3 años.
-¿Cómo se llama?
-Carlitos.
Entonces, Brabender cogió una servilleta –que aún conservo, por supuesto– y escribió: "Para Carlitos Cabezas, con el deseo de que seas, al menos, tan bueno como tu padre. Wayne Brabender".
♦ Carlos Cabezas padre es uruaguyo y vino a España muy joven para jugar a baloncesto (Hospitalet, Caja de Ronda y Oximesa Granada, entre otros). Actualmente está afincado en Marbella y su hijo, el Carlitos de 3 años de la historia, es base internacional del Khimki.
• LA FOTO: Equipo del Caja de Ronda. De izquierda a derecha son: Paco Martínez (delegado), Ángel Valverde (Epi), Rafa Pozo, Emilio Osuna, Damián Caneda, Paco Mayo, Pepe Logroño, Alfonso Queipo de Llano (entrenador), Martín Urbano (entrenador ayudante), Paco Alonso, Salva Gallar, Pedro García, Ricardo Galeote, Carlos Cabezas y Leopoldo Garrido.






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