Bromas en Granada
Víctor M. Romero
Para que sonrían les contaré algunas bromitas de los hermanos Álvarez y sus colegas, Clavero e Ibáñez. A un periodista que entonces viajaba con el Oximesa en el autobús lo desnudaron en un desplazamiento y lo pusieron contra el cristal de atrás. Un conductor denunció el escándalo público a la Guardia Civil porque «le hemos visto todas sus partes más íntimas». En otro desplazamiento al mismo lo mancharon de ‘mercromina’, también desnudo. Y en otro, en Las Palmas, le ataron y le colocaron en la cinta de las maletas, sin que pudiera moverse el pobre, que dio muchísimas vueltas ante el cachondeo general. Y es que los gemelos tenían su gracia.
Al entrenador Antonio Gómez Carra le gastaron varias, como cortarle la cinta de vídeo del equipo rival para su análisis con las tijeras del fisioterapeuta, o un día que uno de ellos estaba lesionado y como no se entrenaba paraba el cinco contra cinco con un silbato, como el del técnico. Hay muchas más que ya intentaremos recordar.
En la época del Oximesa, también en Canarias, los jugadores pasaron olímpicamente de hotel porque el vuelo de regreso salía a las cuatro de la madrugada. Decidieron irse de marcha después del partido y a uno se le ocurrió cortarle los pantalones al delegado Pepe Gómez, que no tenía otros y se negó a entregar los billetes de avión hasta que no se los arreglaran: amenazó con dejar al equipo en las islas. Más chocante fue el curioso caso de la época del presidente del entonces Spar Granada, José Luis López Cantal, que se vio obligado a detener el autobús en los desplazamientos ante «las insoportables flatulencias» de Pepe Benedé. Cantal comunicó al capitán Aurioles que o dejaban los gases para otro rato más personal o les multaría. Otro día les contaré más anécdotas que 'crearon escuela' en el baloncesto granadino.







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