CAI: penitencia cumplida
Jorge Albericio Fenollosa
Ascender a la ACB justo un año después de perder la plaza en la máxima categoría del basket español, restando todavía una jornada para el final de la Liga y consiguiendo el triunfo definitivo en el último partido como local, arropado por más de diez mil personas, aderezado con el éxito de quedar invicto en casa... Suena idílico. Al menos para todo aquel que no haya tenido que vivirlo. Claro, siempre queda ese argumento socorrido: “Es que esto es la LEB”.
Hay muchas maneras de pasar por el purgatorio de la segunda categoría española, más segunda y menos categoría que nunca este año, y el CAI ha apostado nuevamente por aplicar el rodillo, sabedor de su buen manejo de presupuestos holgados: 14 jugadores más los jóvenes vinculados y canteranos han formado parte en esta ocasión del siempre amplio ‘roster’ caísta (que ha prescindido en el tramo final de jugadores como Matt Kiefer, un pívot con solvente historial en la LEB, y de Chinemelu Elonu, una bestia de la zona seleccionada por los Lakers en la segunda ronda del pasado ‘draft’ de la NBA). Y es que la alegría por este segundo ascenso en dos años ha estado mitigada por el profundo amargor asociado a la experiencia ACB del CAI (curso 2008/09), que causó unas heridas irreparables en el sentimiento de pertenencia de la afición aragonesa. Ese distanciamiento imperceptible que ocurre en toda relación que se rompe y luego se retoma, ha estado latente a lo largo de la temporada y ni el juego del equipo, carente de ilusión, ni el propio club (su aparato de comunicación siempre está en entredicho, y más aún en tiempos de crisis…) ha sabido regenerar el ánimo de una parroquia que vive los éxitos y fracasos de su club desde una ajenidad preocupante.
Y es que el CAI siempre ha sido mucho más que el equipo de baloncesto de la ciudad, históricamente (porque su herencia viene del antiguo equipo de José Luis Rubio, que fue quien inoculó la pasión por el basket al gran público de Zaragoza) ha sido un símbolo que los zaragozanos, aficionados o no al deporte de la canasta, han interiorizado y resumido con la siguiente frase de una madre al chaval de turno: “Nos hemos hecho una foto con los del CAI”. Dos descendientes de aquellos ‘caítos’ originales como Reynaldo Benito y José Luis Abós, presidente y primer entrenador del CAI actual, son los estandartes de un proyecto refundado para poner en la ACB de nuevo el acento aragonés. Con una estructura de club que apuesta como nunca por la tan necesaria identificación e implicación territorial, la presente temporada no ha dejado de ser un mero y obligado trámite para el verdadero reto de la sociedad Basket Zaragoza 2002: demostrar que Zaragoza ha recuperado al CAI.
• NOTA. Declaraciones del entrenador del CAI Zaragoza, José Luis Abós, a ‘Heraldo de Aragón’ el pasado 26 de febrero de 2010: "Si llega el ascenso, que todos esperamos que llegue, primero habrá que asentarse en la ACB. A un plazo más largo, Zaragoza debe estar en la cima de la ACB".






¡Aupa CAI! Pepelu Abós ha recuperado también la cantera este año, eso es muy importante. El CAI no va a repetir errores y fichará sobre seguro. Esta vez sí, ¡tiembla ACB!
Efectivamente, parece que por fin la cantera vuelve a tener la relevancia que merece: los debuts de Javier Marín y Roberto Pérez (además de Ander Arruti) son sólo la ejemplificación del tan necesario compromiso del club con los más jóvenes.
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