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Jueves 17 de mayo de 2012

Crónicas ibicencas (I)

Deje su comentario  Ver comentarios 27-10-2005 02:15:16
Jordi Domínguez Fernández

Hola amigo/as: Espero que todos estéis bien. Yo estoy con una depresión de caballo. Ha sido llegar a Ibiza y encontrarme cerradas Privilege y Amnesia. Dicen que el próximo verano volverán a abrir, no sé yo… Estoy aquí porque los compañeros de Baleares han puesto en marcha su canal autonómico, IB3, y han cometido el gravísimo error de contratarme como redactor de deportes. En fin, allá cada uno con sus políticas empresariales.

Llevo en Ibiza desde el pasado sábado. Llegué en barco, me busqué un lugar donde caer muerto y encontré cobijo en casa de un italiano de manual: guaperillas, sibarita y amante de la pasta (de la de comer también). El tío tiene una choza impresionante, pero a mí lo de compartir piso con alguien que no conozco de nada… como que no me va mucho. Pero, bueno, entre eso y pegarme un sueño en plena calle, decidí que era mejor dormir bajo techo.

Y ahí estoy, con él y con un cocinero catalán al que he visto un par de veces en cinco días. Sin embargo, mi paso por esa casa es más temporal que un curro de ETT.

Me ha costado horrores, pero he encontrado un piso para mí solito. No en Ibiza ciudad, donde se les va la olla con los precios (es casi tan caro como vivir en Barcelona), pero sí a 15 kilómetros, en Cala Llonga, cerca de Santa Eulària des Riu. Como yo trabajo en la Delegación de IB3 en Ibiza, situada en San Rafel, geográficamente me va bastante bien.

A partir del 4 de noviembre podré instalarme en mi nuevo hogar, que viene equipado con su piscina, su gimnasio, su televisión por satélite, su ducha hidromasaje, su sauna, su parking, su pista de tenis, sus vistas, cocina vitrocerámica, lavavajillas... Bueno, y también tiene una cama, creo. Está apartadísimo de todo, en una urbanización a la que únicamente se puede acceder en coche y que tiene un vallado que se abre con un código secreto que, lógicamente, no os voy a decir, no vaya a ser que os presentéis en la puerta dando voces.

El apartamento, como os decía antes, está en Cala Llonga, cerca de Santa Eulària des Riu, y es una zona resguardada de ese tipo de guiris que vienen a Ibiza a emborracharse y a ponerse hasta el culo de drogas. O sea, un sitio tranquilo. Lo único malo es que si quieres tomarte una birra, tienes que bajar al pueblo en coche. Pero quedaros tranquilos, que ya las reservaré fresquitas en la nevera para que no os tengáis ni que levantar del sofá... ¿No os tengáis? Perdón, para que no tenga ni que levantarme del sofá.

Para ir a la disco, por supuesto en coche. Haremos la cosa esa de un conductor cada fin de semana. Como viviré solo, la primera semana me tocará pringar a mí; la segunda es posible que también... A la tercera ya bajaré andando hasta Pachá...

En cuanto al curro, todavía acoplándome a todo esto. Trabajo de lunes a viernes, de 9 a 2 y de 5 a 8. Ayer fui a hacerle un reportaje rollo "El día después" al portero del equipo de fútbol-sala de aquí, que va líder de División de Plata. Al tío, que es un chaval de P. M. (no, no es policía militar ni nació en Palma de Mallorca), le llaman "El Muro", así que lo llevé a la muralla de la parte vieja de Ibiza, Dalt Vila, para que nos contara cosillas en ese ambiente idílico y monumental. “Cuando le envíe el video a mi madre va a flipar”, decía Iván, que así se llama. Da gusto tratar con deportistas así, sencillos y auténticos.

En fin, gente, que espero que todo esté bien. No os quiero aburrir más con mi crónica ibicenca. Este fin de semana ya saldré de fiesta con unos colegas de la tele para que cuando vengáis a verme os pueda enseñar algo bonito y típico de Ibiza.

¡Hala, cuidaros!

Un abrazo a todo/as.

Jordi

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