De sexto a primero
Juan-Pablo G. de Quijano
Un partidazo pulverizando registros ha activado las alarmas y han recordado a los rectores del Valencia Basket que Nando de Colo es uno de los mejores jugadores de Europa, lo que ha quedado solapado durante estos dos últimos años en los que el francés ha sido extrañamente ninguneado como sexto hombre.
Y ahora, a prisa y corriendo, le piden una cita para ampliar su contrato, como si se hubieran dado cuenta repentinamente de que pueden perder a un jugador extraordinario.
Bien es cierto que la exhibición de De Colo ha tenido una repercusión mediática espectacular y que eso ha puesto los focos sobre el genial jugador francés, más discreto en el cómputo general de su trayectoria en el equipo naranja. Pero tampoco sería justo obviar que en su día, hace de eso casi tres años, viajaron hasta Cholet en coche Manuel Llorente y Toni Muedra para convencerle personalmente del proyecto del equipo valenciano, y se adelantaron a otros equipos europeos más importantes.
El Valencia, entonces Pamesa, creyó ciegamente en él, pero después, a lo largo de estos dos años, no ha tenido el comportamiento estelar que se aventuraba ni tampoco la reciprocidad de los técnicos para elevarlo a la categoría de jugador franquicia.
O bien la falta de confianza de los técnicos o la falta de personalidad del jugador han provocado que De Colo haya estado a la sombra durante todo este tiempo y muy por debajo de lo que se presumía y, como prueba, el dato de que en ninguno de los partidos de la Liga Regular de la temporada pasada (treinta en total) ni en ninguno de los seis disputados hasta ahora, ha salido en el cinco inicial. Etiquetado por no decir postergado a sexto jugador, queda la sensación de que De Colo tendría que haber sido indiscutible, bien como director de juego o como escolta. Pero no ha logrado asentarse como base –a la sombra de Cook la temporada anterior– ni tampoco se apostó porque se afianzara esta temporada con los fichajes de Markovic y San Miguel. Y con el superlativo Rafa Martínez como dos, el francés ha permanecido a la sombra de todos para obrar como revulsivo saliendo desde el banquillo, pero sin tener la continuidad que acaso necesitara para explotar todas sus virtudes.
Es por ello que ahora la renovación se antoja como un arrebato oportunista y acaso tardío. No hay que olvidar que los grandes clubes lo siguen teniendo en su agenda y que el deseo del jugador es llegar a la NBA. De Colo no se ha sentido hasta ahora importante y tiene derecho a serlo, a ser el primero y no el sexto.






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