Deportes y medios de comunicación
José M. Domínguez
Domingo, 20 de septiembre de 2009, día histórico para el deporte español: la selección nacional conquistó la medalla de oro del Eurobasket 2009, celebrado en Polonia, añadiendo un éxito más a un palmarés reciente absolutamente extraordinario y difícilmente repetible. La gesta deportiva conseguida ha contado y seguirá contando con un nutrido elenco de testimonios especializados, por lo que sería un tanto pretensioso intentar aportar algo novedoso en estas líneas. Su propósito es bastante más modesto: simplemente formular algunas reflexiones que se suscitan acerca del tratamiento informativo del citado evento.
Ya hace algunos meses, en un artículo publicado en un diario malagueño, trazando un paralelismo meramente simbólico, lanzaba la tesis de la vigencia de la denominada ley de Say –denostada en el plano económico– en el ámbito de la información deportiva. Sintetizada en la célebre sentencia de que "toda oferta crea su propia demanda", allí argumentaba que la abundante y generosa información ofrecida por los distintos medios de comunicación, tanto generalistas como especializados, sobre algunos deportes (léase fútbol) contribuía a alimentar su demanda y a reforzar su hegemonía social.
A tenor del tratamiento recibido por el baloncesto, a pesar de la relevancia mundial de este deporte y de la exitosa senda de la selección española en las últimas grandes competiciones internacionales, la validez de dicha 'ley' apenas si puede, de hecho, contrastarse. Así, no deja de ser llamativo que un acontecimiento deportivo de la trascendencia del Eurobasket, donde el combinado nacional partía con enormes expectativas, felizmente confirmadas, pese a las situaciones de riesgo vividas en el curso del campeonato, haya carecido totalmente de cobertura por las cadenas de televisión públicas. Aunque en menor grado, también lo es que la oferta televisiva (privada) en emisiones abiertas se limitara a los partidos de España.
La atención de los medios radiofónicos tampoco puede decirse que haya sido desmedida: el caso paradigmático lo ilustra una importante cadena que simultaneó la retransmisión de la final del Eurobasket entre España y Serbia con la de un partido ordinario (seguramente todavía no muy determinante de la clasificación) de la liga de fútbol, al parecer, según me indican algunos oyentes, incluso con preferencia de este último. Dentro del repertorio de actuaciones curiosas, tampoco deja de serlo la práctica habitualmente seguida por algunos medios de minimizar la información de eventos deportivos relevantes cuando su cobertura es realizada por otro competidor.
Un argumento frecuentemente esgrimido para justificar la exigua atención prestada al baloncesto suele ser el escaso seguimiento de los partidos televisados. Es difícil rebatir, por supuesto, la supremacía del 'deporte rey' frente a los demás, pero hay una tesis que parece bastante verosímil: una atención preferente y creciente ayuda a consolidar e impulsar la demanda de información deportiva, mientras que una atención inexistente o, en el mejor de los casos, insuficiente representa un lastre para el despegue de cualquier disciplina deportiva.
Aunque pueda ser una apreciación meramente subjetiva, el tratamiento informativo otorgado al baloncesto está bastante lejos de lo que cabría esperar a raíz de la valoración social de los logros de la selección nacional y del protagonismo de los equipos españoles en el panorama internacional. Si se acepta dicha conjetura, no habría que descartar la idea de la existencia de determinados fallos del mercado (y, en algunos casos, palpablemente del sector público) en no satisfacer adecuadamente una serie de demandas de informaciones y retransmisiones deportivas. En el polo opuesto, nos encontramos con la paradoja de que los canales autonómicos de televisión, que supuestamente están concebidos para adaptar la oferta informativa a las necesidades regionales específicas, dedican importantes cantidades de recursos para poder ofertar eventos de interés y alcance no sólo nacional, sino supranacional, como es el caso de los partidos de las ligas europeas de fútbol.
La discriminación positiva hacia los deportes minoritarios no parece estar en la agenda de los gestores de medios, pero ¿podrían estar dándose algunos supuestos de discriminación (negativa) en la realidad? Nos encontramos, en fin, ante un panorama lleno de contrastes y contradicciones que se presta a un análisis multidisciplinar, donde la Economía y la Sociología, entre otras especialidades, tendrían mucho que decir.





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