El Daroca, en conserva
Jorge Albericio Fenollosa
Lucio Angulo, Alberto Alocén, Reynaldo Benito, Manel Bosch, Salva Guardia, Jorge Grasa, Rogelio Legasa, José Luis Oliete, Ranko Zeravica... Todos estos nombres comparten un punto común en su pasado: el equipo de baloncesto del Conservas Daroca, un conjunto mítico de las competiciones autonómicas del baloncesto aragonés que llegó a disputar la Primera División Nacional durante una temporada como equipo filial del CAI Zaragoza.
Hay más nombres: David Fernández, Javier Celigueta, Del Pico, Zapata, Victor Anger, Óscar Ruano, Díaz, Jiri Okac, Carlos Elejabeitia, David de Pablos, Javier Mara, Pablo Villalba… Y muchos otros que pertenecieron a su predecesor, el equipo denominado Restaurante Ramsés (también Ramsés Train, donde José Luis Abós comenzó su trayectoria en equipos senior o Joaquín Arcega tomó nuevamente impulso tras pasar por Cajabilbao hasta regresar a la ACB), auténtico dominador de las categorías regionales en los 80, del que Daroca heredó el testigo y parte de la plantilla para convertir a la localidad de Los Corporales en una nueva plaza emblemática de baloncesto.
El Conservas Daroca no logró el ascenso deportivo (tras un curso en el que acabó invicto en su grupo aragonés, que le valió el nombramiento como mejor equipo del año 92 por la FAB) en un nuevo intento liderado por el maestro Zeravica en Gandía, pero consiguió una plaza en Primera División a través de una de las invitaciones de la FEB para la temporada 92-93, y se convirtió en el conjunto en el que se foguearían las futuras estrellas del CBZ. Aunque para ello tuvo que desplazarse y jugar sus partidos en el Pabellón Príncipe Felipe de la capital. Aquellos jóvenes talentos encontraron un entorno competitivo en el que poder desarrollarse, una Liga tan dura o más que la actual LEB-Oro, y jugaron un baloncesto rico, variado y atractivo para los pocos espectadores que acudían a los partidos en horarios un poco intempestivos.
Una vez adquirida la plaza para la Primera División B, el antiguo CAI Zaragoza (por entonces el CBZ buscaba nuevo patrocinador) estableció una vinculación con el Conservas Daroca para la cesión de algunos de sus canteranos. La categoría junior había sido suprimida y la ACB establecía la posibilidad de asociación de sus clubes con equipos de Primera que estuvieran en su misma región. El Conservas Daroca seguía manteniendo además otro equipo en la Segunda División nacional (el de ‘veteranos’, por así decir), en el grupo regional aragonés.
De esta manera, José Luis Oliete tomó el testigo de Ranko Zeravica en el banquillo y mantuvo a Ruano y De Pablos y sumó un ramillete de jóvenes promesas al fichaje estrella, el pívot checo Jiri Okac. Aquel año fue un camino triunfal de buen basket con una plantilla jovencísima en el que además se consiguió llegar a la fase de ascenso, y únicamente la diferencia en el ‘basketaverage’ con el C.B. Canarias privó al Conservas Daroca de poder luchar por subir a la ACB en los cuartos de final.
Para la temporada 1993-94, el ya Banco NatWest Zaragoza remodeló su plantilla (era la época del ‘tercer extranjero’) e incorporó como primer entrenador a José Luis Oliete, además de a un Rogelio Legasa más rodado y a Reynaldo Benito (que ese mismo curso volvería a la Primera División, al equipo de Zamora), los tres procedentes del Conservas Daroca. Lucio Angulo iría cedido al Argal Huesca para completar su primera experiencia ACB a buen nivel. Salva Guardia acabaría siendo un histórico en ACB y LEB. Aquel Conservas Daroca había cumplido: no puede ser más un equipo en el olvido.





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