El Madrid sale del Palau hecho un roble
Paco Rengel
Le vino bien la derrota, y también el triunfo de esta noche. El Real Madrid ha salido muy reforzado de sus comparecencias en el Palau porque ha dejado la huella de equipo sólido, robusto mentalmente y más rico en la variedad de recursos que su oponente. El 69 a 75 de esta noche ha llegado a pesar de un soberbio partido azulgrana, con matrícula de honor para un Erazem Lorbek sencillamente genial. Y los visitantes accedieron al éxito por la vía de los triples, pues anotaron cuatro casi seguidos para darle la vuelta a la tortilla.
Al igual que en el primer partido, pero al revés: a falta de cinco minutos para la conclusión ganaba el conjunto de Xavi Pascual por nueve puntos (65-56), pero el isleño Sergio Rodríguez había sacado su varita mágica y, además de encestar dos triples tremendos, manejó la situación. El Barça, poderoso en defensa y resolutivo en ataque hasta entonces, se ancló como encantado por los trucos de ‘el Chacho’, Carroll acudió al rescate, Mirotic también encestó de tres y el resultado no pudo se más maléfico para los intereses locales: 4-19. Parcial demoledor y demostración soberbia de entereza del Madrid.
Si en el primer partido el Real Madrid jugó muy bien y su adversario, todo lo contrario; en esta ocasión hemos asistido a un partido completísimo, de ritmo trepidante, con dos equipos agresivos defendiendo y atacando, con ganas de correr y, sobre todo, con acciones de calidad impresionantes. Un encuentro no sólo digno de La 1, sino de todas las cadenas al mismo tiempo. Un espectáculo de gran dimensión.
Cuando Marcelinho metió el ‘tablerazo’ del miércoles, un velo de injusticia ocultó los méritos del Real Madrid. Cuando esta noche el Barça jugaba tan bien y se barruntaba un nuevo triunfo local, la memoria, inevitablemente, llevaba a todos los seguidores blancos al enceste comentado. Pero los militantes de la plantilla del Real Madrid nunca lo pensaron, insistieron hasta que los pusieron en marcha. El genial Sergio Rodríguez abrió la caja de los truenos y el Barcelona sucumbió impotente.
CONFIANZA
Es obvio que el Madrid tiene impregnado un carácter ganador que, a estas alturas de la temporada, resulta casi imposible arrebatárselo. A cinco minutos del final del encuentro de esta noche tenía más de media Liga perdida, pero supo rehacerse. Sin embargo, es necesaria hacer una evaluación menos subjetiva: el Barcelona no puede tener tantos peones, hombres que en equipos con aspiraciones más modestas resultarían determinantes.
Sí, entiéndase esto como jugadores que con lo único que contribuyen es con su trabajo en defensa y su presencia en la cancha para darle descanso a los que son capaces de ganar partidos. O sea, tal como están las cosas, Xavi Pascual tiene para esa función a Sada, Wallace, Ingles y Rabaseda. Si a eso se une que Navarro está a medias, que Ndong no compareció y que Eidson no sirvió ni de peón, es obvio que son pocos elementos.
Esa disponibilidad azulgrana contrasta con la del Madrid, donde ese rol, si acaso, lo tienen Begic y Pocius. Todos los demás, estén bien o mal, pueden surgir en cualquier momento y ayudar a que su equipo gane. Si no, fíjense en este dato de Carroll: 10 puntos en total, 7 en los tres minutos finales.
Se aprecia falta de recursos en el bando azulgrana y exceso de fortaleza en el Real Madrid… El título se tiñe ligeramente de blanco.





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