El Rivas se hace mayor
Álvaro del Río
En el año 1993 comenzó a escribirse la historia de un club humilde de una urbanización de Madrid. Por aquel entonces nadie podía imaginarse las cotas a las que un club formado desde la ilusión y desde el corazón podía llegar a alcanzar. Allá por ese año nacen en el CD Covibar las secciones femeninas de baloncesto, anteriormente ya existían las masculinas. Poco a poco, con el paso de los años, todas las chicas que fueron pasando por el club fueron haciendo serio un proyecto que estaba enfocado a la diversión, a la práctica de una disciplina por parte de unas féminas que disfrutaban jugando a su deporte favorito: el baloncesto.
En el año 1998 se dio el primer paso para que las chicas, que tanta ilusión habían puesto en un proyecto sin apenas pilares, sostenidos simplemente por la ilusión y el trabajo diario, tuvieran recompensa a tanto sudor y tanto esfuerzo. En 1998 el club decidió que era el momento de dar un salto de calidad e inscribió al club y a su equipo femenino senior en la Segunda Divisón. Nadie podía imaginar que, justamente esa temporada, el equipo conseguiría el ascenso a la Primera División.
Ya en primera, el equipo consigue al año siguiente la permanencia en la categoría, consiguiendo un décimo puesto más que meritorio. Pero la caja de sorpresas aún guardaba algún que otro as en su manga y, tras retocar el equipo de manera considerable para afrontar con otra cara la segunda temporada en Primera, el equipo salió victorioso y campeón al año siguiente, en la temporada 2000-2001, consiguiendo así el ascenso a la recién creada Liga Femenina 2.
El proyecto iba creciendo y, sobre todo, se iba consolidando. En la LF2, más de lo mismo. Los sueños, sueños son, y hay que pelear por ellos hasta el final. Y eso fue lo que hizo el C. D. Covibar. Buena temporada del equipo, que se quedó a un suspiro de conseguir el ansiado ascenso a la Liga Femenina, tras caer en el último segundo del partido final frente al EBE Promociones PDV. El equipo se quedó en la tercera posición, que le condenaba un año más a vivir en la categoría de plata del baloncesto femenino español por otro año más.
Ascenso
Pero tras tocar el cielo con las manos y escaparse de un plumazo, el club trabajó todo un verano para reunir a las mejores jugadoras existentes en el mercado que encajaran con la filosofía del club. Jugadoras humildes y trabajadoras, jugadoras que se dejaran la piel en la pista por una camiseta que de verdad sentían y querían. Y de esa manera se tocó el cielo. El equipo logró en la temporada 2002-2003 el ascenso a la LF, aunque la alegría sólo duró un año, porque la decimocuarta posición obtenida le condenó al descenso.
Y de nuevo a trabajar. El club volvió a la elite por la puerta grande, siendo el auténtico equipo a batir, junto al Extrugasa, en la Liga Femenina 2 en la temporada 2005-2006.
Así se escribió la historia de un equipo que sufrió y peleó para llegar hasta donde ha llegado, para estar donde está hoy en día. La temporada 2006-2007, como el conjunto global de la historia de este humilde club, también fue sorprendente. Clasificación del equipo para la Copa de la Reina de Jerez y lucha hasta el final por entrar en los 'play-off' para pelear por el título, con jugadoras de la categoría de Jelena Dubjlevic, Helen y Silvia Luz, y Arantxa Calvo, y llegando incluso a incorporar en el mercado de enero a jugadoras como Shameka Christon y Becky Hammon, fichajes que dieron la vuelta al mundo por la repercusión de ambas en la WNBA.
Desde aquello ha llovido mucho, tanto que el club cambió su denominación de Rivas Futura a Rivas Ecópolis. La humildad y trabajo, algo que no me cansaré de decir cada vez que mencione a este club, hicieron que Rivas fuera cogiendo fuerza con el paso de los años. Hicieron de él un equipo puntero cada vez más fuerte conforme pasaban los años. Las clasificaciones para 'play-off' y para las Copas de la Reina se sucedían, cada año con más aspiraciones. El colofón parecía haber llegado con la presencia del equipo en la Euroliga.
Pero el baloncesto aún tenía guardado un premio para ellas. Y éste llegaría en la temporada 2010-2011. En verano se comenzó a formar un equipo ilusionante, que pudiera dar ese paso hacia adelante que necesitaban realmente para ser grandes. Ya peleaban por estar en fases finales, pero no se conseguía avanzar un paso más. Faltaba algo, fallaba algún detalle, que se palió con la formación de un competitivo equipo que hizo soñar a más de uno con lo que hoy están viviendo.
Las finales, para ganarlas, hay que jugarlas. Había que llegar a alguna de ellas. Se confió en Elisa Aguilar, que salía del Ros Casares como la 'reina de Copas'. Junto a ella, su eterna amiga y mejor jugadora española de todos los tiempos, Amaya Valdemoro, que salía también de Ros al no serle renovado el contrato por cuestiones de renovación de equipo. Detrás llegaron jugadoras como Bonner, Gimeno, Paris, Herrera, Nicholls… Los cimientos estaban puestos, ahora sólo quedaba empezar a construir partido a partido.
Así, se llegó al primer objetivo: La Copa de la Reina. Estar en Valencia era una obligación. Una vez dado este paso, había que ganar el primer partido de la historia del club en el torneo del KO. Enfrente estaba el Avenida, que tras un sorteo se colaba entre la final y Rivas, con toda su poderosa plantilla velando armas para apartar a las ripenses del sueño. Tras un partidazo, donde se levantó una diferencia de más de 16 puntos, Rivas Ecópolis tocaba el cielo. Estaba en su primera final, había ganado su primer partido de Copa. Había que disfrutar.
Pero ya que se llegaba, ¿por qué no ir a ganarla? Era difícil, para muchos imposible, pero soñar era gratis y la illusión podía con todo. El rival era el Ros Casares, venido a menos con respecto al año anterior, quizá menos temido que en épocas anteriores, pero en la Fuente de San Luís y ante su gente. Tras un partido igualadísimo, donde las rentas no se fueron más allá de los ocho puntos, un tiro de Anna Cruz cuando el partido expiraba cerraba el encuentro para ellas.
El primer título de Rivas Ecópolis era una realidad. Tenían en sus manos la Copa de la Reina, al libro que tan sólo tenía cuatro o cinco páginas escritas había que añadirle otra, pero esta ya de oro, porque de manera totalmente oficial el palmarés de este club HUMILDE tiene por fin un título.
Enhorabuena, Rivas Ecópolis. A seguir creciendo, a seguir soñando.





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