El caso de Gasol, un caso
José María Martín Urbano
Ahora, a punto de terminar la primera vuelta de la ACB y de conocerse el cartel de la Copa del Rey, lo que más sorprende es la mala situación del Winterthur Barcelona, en el octavo puesto de la clasificación y amenazado antes de la última jornada de perder esa posición.
Que por delante tenga equipos que ni en sus mejores sueños podrían alcanzar la mitad del presupuesto del club catalán, no sólo es una afrenta para los profesionales de los despachos, del banquillo y de pantalón corto del conjunto azulgrana, sino también la confirmación de que en nuestro deporte, además del vil metal, cuentan, y mucho, otras cosas.
Entre esas otras cosas importantes debe estar la causa de que el Akasvayu Girona, cargado de desechos azulgrana, marche en la tercera posición de la tabla, haya ganado cuatro partidos más y se encuentre clasificado desde hace algunas fechas para la cita de febrero en Málaga.
Marc Gasol, Víctor Sada, Bootsy Thornton, Gregor Fucka, el entrenador Svetislav Pesic y el director deportivo Antonio Maceiras, todos con pasado barcelonista, sin olvidar a Marinovic o a San Emeterio, son las razones fundamentales de que el Akasvayu inseguro del año anterior se haya convertido en un conjunto solvente que a estas alturas del campeonato ha ganado ya tres partidos más que la temporada pasada. El club de Gerona, además, utilizó la senda azulgrana para dar viabilidad económica a su proyecto: para ello se liberó del lastre presupuestario que suponía el contrato de Fran Vázquez, por el que, entre otras compensaciones, obtuvo la cesión de los derechos de Marc Gasol.
Pasados casi tres meses del comienzo de la Liga ACB, cualquier comparación entre el rendimiento del hermano de Pau con el del ex jugador gallego del Unicaja es un insulto a la inteligencia de los responsables del baloncesto azulgrana (aunque después de escribir estas líneas Vázquez colocara doce tapones y batiera un récord de la competición).
Hace unos días, un entrenador que coincidió con Pesic en el Barcelona me decía que ya entonces el entrenador serbio era un convencido de las posibilidades futuras de Marc. Por lo visto, el técnico comentaba con frecuencia que era el único que no se venía abajo frente a Dueñas, al que plantaba cara a pesar de la diferencia de edad y de estatus. Lo cierto es que, tras quince jornadas, el nuevo jugador del Akasvayu contabiliza en su estadística individual muchos más puntos y rebotes que cualquier pívot del Barcelona y en sólo unos meses ha pasado de ser un jugador marginal a uno de los protagonistas estelares de la ACB. Este y otros problemas exclusivos de rico son los que mantienen en permanente estado de protesta a la afición del Palau Blaugrana.





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