El menos común de los sentidos
Enrique Gómez González
Dice Frank Rijkaard que para llegar a donde se quiere hay que hacer autocrítica. El baloncesto es un deporte con unas características naturales difíciles de mejorar: dinámico, emocionante, plástico, entre otras mil cosas atractivas más. En cambio, muchos de los factores artificiales o sociales de este deporte muestran una preocupante falta de sentido común.
Comienza una nueva temporada y seguiremos viendo competiciones autoproclamadas de formación para jugadores jóvenes (que cada vez lo son menos), repletas de extranjeros y veteranos; seguirán manteniéndose calendarios irracionales, hasta arriba de partidos intrascendentes, que saturan a los jugadores, que no satisfacen a los aficionados y que no aportan rentabilidad al negocio; iremos a ver entrenamientos y partidos de categorías inferiores con entrenadores que priorizan el resultado a la formación y el desarrollo personal e individual de sus jugadores. Algunos jugadores, lejos de estar agradecidos a este bendito deporte, ignorarán su amor al baloncesto por otro tipo de amor, menos pasional, menos natural.






Escriba su comentario acerca de esta noticia: