Bookmark and Share
Domingo 05 de febrero de 2012

El paleto de French Lick

Deje su comentario  Ver comentarios 01-07-2007 21:12:34
Pedro Bringas Casado

Al comienzo de la primera temporada de Larry Bird en Indiana State University, no acudían al pabellón de la universidad más que cuatro mil personas. Era una asistencia ridícula comparada con los llenos que se producían cada vez que jugaba el mejor equipo de Indiana: los 'hoosiers' de Indiana University, con Bobby Knight al mando. Hay una pequeña historia que explica por qué el mejor jugador que ha dado el estado de Indiana eligió jugar para la hermana pobre, con la que acabaría jugando la final de la NCAA de 1979 frente a la vencedora Michigan State de ‘Magic’ Johnson. La rivalidad de los dos jugadores que acabarían convirtiendo a la NBA en lo que es hoy en día, acababa de empezar, pero esa es otra historia.

De todas las ofertas que Bird tuvo para iniciar sus estudios universitarios, se inclinó por la que parecía la elección obvia para alguien de Indiana: la Indiana University del gran Bobby Knight. El entrenador jefe de I. U. había visto jugar a Larry en ‘high school’ tres o cuatro veces y lo acabó firmando en la primavera 1974, cuando Bird cumplía su año senior en el instituto.

Por aquel entonces, el futuro alero de los Celtics no había alcanzado todavía la plenitud de su desarrollo físico. “Entonces no podía imaginar en qué se acabaría convirtiendo Bird, pero estaba seguro de que sería un muy buen jugador para nosotros”, explica Knight.

Cuando Larry se mudó a la capital del estado, casi no había salido de su pequeño pueblo, French Lick, uno de los más pobres de un condado de entre los más míseros del estado. Cuando se unió a su universidad todo era grande para aquel chico de pueblo, las distancias, las clases, el número de estudiantes. Además, estaba la cuestión económica: con apenas unos dólares en el bolsillo tenía que llevar la ropa prestada de su compañero de habitación, Jim Wisman, que también le dejaba dinero cuando lo necesitaba. Bobby Knight recuerda que haber puesto a esos dos jugadores como compañeros de habitación fue un error por su parte. Eran caracteres demasiado diferentes.

El choque de pasar de vivir en un pueblo, de apenas dos mil habitantes, a hacerlo en un campus universitario de más de treinta mil estudiantes fue tan grande y las sensaciones tan malas, que Bird decidió dejar el equipo y la universidad sin comentárselo ni a su entrenador ni a su propia familia. Larry no llegó a durar ni un mes y su equipo no había empezado a jugar. Simplemente empaquetó sus pocas pertenencias, fue caminando hacia la autopista e hizo autostop hasta que consiguió llegar a su pequeño pueblo.

Knight simplemente le dejó marchar. “Tenía muy buenos jugadores que estaban felices por estar donde estaban y estaba construyendo un gran equipo. No llegué a saber qué tipo de jugador acabaría siendo Bird hasta su año como junior en Indiana State”.

Bird explica el porqué de su marcha: “La gente pensó que hubo algún problema entre Knight y yo, pero no es cierto. La universidad era demasiado grande y yo añoraba mi casa”. Larry volvió a French Lick, donde trabajó para el ayuntamiento local cortando el césped, pintando bancos o conduciendo el camión de la basura.

Después de un año, inició sus estudios en Indiana State, donde tuvo que pasar un año sin jugar por haber cambiado de universidad. Los Sycamores, en las tres temporadas de Larry Bird en el equipo, lograrían un récord de victorias de 81-13 (50-1 jugando como locales). En su temporada como senior las estadísticas se fueron hasta los 33-1.

Fue cuando todavía le faltaba un año para acabar sus estudios cuando Red Auerbach le eligió con el número seis del ‘draft’ de 1978. Al finalizar su etapa universitaria y conseguir un contrato récord, por aquel entonces, como novato mejor pagado de la historia de la liga (firmó un contrato por tres millones de dólares) dijo aquello de que: “No importa lo bueno que soy, sigo siendo sólo un paleto de French Lick”.

Artículo publicado en: http://el-quinto-cuarto.blogspot.com/

Comentarios

Escriba su comentario acerca de esta noticia:

Nombre
Email
Comentarios
  Condiciones de Uso
 
Ir al principio de la página
Usuarios registrados
Usuarios registrados
  • Algunos hombres buenos

    Hace una década, mi hermano el mayor, de siete, me regaló una foto de su equipo de ... [+]

    11-01-2012

  • Oficiales en la compañía

    Cuando eres jugador: “Mesa, cambio”. Cuando eres entrenador: “Tiempo muerto, ... [+]

    12-12-2011

  • En busca del éxito

    Desde el prestigio que le dan sus éxitos con las selecciones, el presidente José Luis ... [+]

    02-12-2011

  • Más de cien mentiras

    Tendría 20 años cuando ‘cursaba’ mi segundo año como entrenador de ... [+]

    30-11-2011

  • Pasa, está abierto...

    Nunca me cansaré de insistir en la importancia de sentar unas buenas bases. En todas las ... [+]

    23-11-2011

  • Basket... rol

    Hechos:30 de abril de 1994. Javier Rosado de 21 años, estudiante de Química, y su ... [+]

    02-11-2011