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Lunes 21 de mayo de 2012

El valor de la clasificación en la fase regular

Deje su comentario  Ver comentarios 08-01-2010 00:39:58
José M. Domínguez

Tradicionalmente, una de las razones aducidas por personas que manifiestan un escaso interés por la competición baloncestística profesional en España ha sido la existencia de una fase regular no definitiva, supeditada al trámite adicional de las eliminatorias por el título, que son las únicas capaces, desde esa perspectiva, de despertar una verdadera expectación. Dentro de una línea de pensamiento similar, no faltan tampoco quienes creen que un partido de baloncesto sólo merece ser visto durante los últimos diez o cinco minutos, que es donde generalmente se decide (algunos incluso en la última fracción de segundo). A este respecto, no puede decirse que el desenlace tardío sea algo anormal en obras literarias, cinematográficas u operísticas, sin que por ello decaiga el interés intrínseco que pueda tener su desarrollo.

El argumento en torno a la supuesta irrelevancia de la fase regular es, como bien sabe cualquier aficionado al deporte de la canasta, un tanto débil. De entrada, para acceder a la referida fase de play-off por el título es preciso ganarse ese derecho, cuyo contador se pone en marcha desde la primera jornada. Un descuido prolongado puede pasar luego una cara factura y generar una situación irreversible. Por otra parte, es evidente que el puesto ocupado al acabar la fase regular es el que determina que se disfrute o no de ventaja de campo en las sucesivas eliminatorias y también, al menos teóricamente, el potencial deportivo del equipo rival en el primer cruce.

Tampoco es baladí ocupar finalmente, por ejemplo, la quinta posición, en vez de la octava, en el supuesto de que caigan eliminados, en la primera ronda, los equipos clasificados en las cuatro últimas plazas que dan derecho a disputar el play off. Por último, es obvio que la adjudicación automática, al campeón de la fase regular, de una plaza para disputar la máxima competición continental constituye un importantísimo incentivo.

Más que filosofar sobre las anteriores cuestiones, este artículo tiene como propósito esencial efectuar una simple aproximación, desde un punto de vista estadístico, a la influencia ejercida por la clasificación alcanzada en la temporada regular sobre la obtenida al término de la competición. El cuadro adjunto sintetiza lo ocurrido en las últimas once temporadas (de la 1997-98 a la 2007-08). En él se indica el número de veces que se ha ocupado cada puesto en la clasificación final, tomando como referencia el de la fase regular.

Como es sobradamente conocido, el lugar ocupado al finalizar la temporada regular no determina absolutamente el obtenido al término de la fase de eliminatorias por el título, pero sí existe un elevado grado de correlación entre ambos, con un valor de 0,81 (sobre un máximo de 1).

De los 88 casos incluidos en las once temporadas analizadas, en 45 de ellos (un 51,1% del total) se da una correspondencia perfecta entre los puestos alcanzados en ambas clasificaciones. No obstante, hay diferencias que deben tenerse presentes: las coincidencias alcanzan el 91% para las plazas séptima y octava, frente a un 36% para la primera y la segunda.

En 10 casos, las eliminatorias permiten mejorar un puesto la clasificación previa, en tanto que en otros 15 la empeoran un puesto. De esta manera, la clasificación de la fase regular predice en un 80%, en promedio, la clasificación final exactamente o con una diferencia de un puesto, si bien con la matización antes apuntada.

Asimismo, es significativo que sólo en tres ocasiones el campeón de liga ha partido de un puesto inferior al segundo de la fase regular, concretamente el cuarto (2001/02 y 2007/08) y el sexto (1997/98).

A la vista de los datos, no parece que, desde un punto de vista estadístico, pueda minusvalorarse la posición obtenida en la fase regular.

Muchos hitos han ido registrándose a lo largo de la historia de la competición. Aún queda, sin embargo, el reto de que un equipo clasificado en alguna de las dos últimas posiciones en dicha fase acabe levantando la copa de campeón. El peso de la historia y de la estadística convertiría ese hipotético logro en una extraordinaria proeza, pero el club manresano, hace ya más de diez años, mostró el camino.

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