En zona de sueño
Paco Rengel
Cuartos de final, los ocho mejores del mundo. Zona utópica para la mayoría, fase anhelada por otros, lugar lógico para la campeona del orbe. España 'ha empezado' el Mundial. Igual que en el último Eurobasket, se tomó la primera parte del torneo como una prolongación de la preparación, aunque fuera jugar con fuego. Y, a la hora de la verdad, ha respondido, a pesar de que en algunas fases del partido la llama le abrasara las manos. Una defensa 2-3 en las postrimerías del tercer cuarto y el mejor Navarro del torneo –a este tipo lo de jugar partidos intrascendentes no le va casi nada– le han permitido derrotar a una seria Grecia que se desmoronó en la recta final del partido.
Por fin un excelente encuentro. Enfrente, un equipo que sabe y conoce el juego, con jugadores de calidad técnica envidiable –Diamantidis, Spanoulis, Zisis–, con un pívot, Schortsanitis, que igual no cabe cuando reduzcan las dimensiones de la ‘botella’, y una disciplina encomiable. O sea, un rival sólido. Posiblemente, mejor que algunos de los que pasen este primer cruce.
Y España salió de la tumba de la indiferencia; se puso los machos en defensa, sufrió, trabajó, corrió –¿quizás ha hecho más canastas fáciles que en toda la primera fase?– y ganó. No sólo por actitud atrás, sino porque jugó con la red que supone tener en tus filas a Juan Carlos ‘Rey’ Navarro, y también por la zona que planteó Scariolo en el momento más crítico del partido, en el tercer cuarto, cuando Grecia se creció merced a su acierto en el lanzamiento exterior. Paradójicamente, este dispositivo, aunque castigado en una ocasión con otro triple, fue determinante para la victoria del equipo nacional.
Pívots
El librillo de cambios sufrió modificaciones en esta ocasión. Prevalecía la lectura del partido. Por eso, el técnico italiano confió en el cinco del banquillo para reaccionar ante la acometida helena y cimentar la victoria. Aguantó al quinteto de la reacción todo lo que pudo. Y a Fran Vázquez –extraordinario el gallego–, hasta que dio muestras de su cansancio con dos tiros libres fallados.
Y es que la selección tuvo muchísimos problemas para jugar balones interiores. Schortsianitis ocupaba demasiado espacio e impedía esos pases. Era preferible la mayor movilidad de Felipe e, incluso, Fran, para intentar rebañar algún balón en la pintura. Además, con Vázquez en la pista, siempre existe la posibilidad de jugar por encima del aro. Y allí arriba no llegaba ningún seleccionado heleno.
¿Recuerdan el comentario del otro día? ¿El que se refería a las dificultades de dar el primer pase del equipo contrario? ¿El que era un indicador de la actitud de un equipo en el campo? Pues no me digan que no fue premonitorio: España basó también buena parte de su triunfo en los dos balones que robaron en esa parte del campo Rubio y Navarro a falta de menos de cinco minutos para el final. Eso es actitud, querer… Ir a la zona del sueño.
¡Bienvenida a Turquía, España!





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