Entrenadores y entrenadores
Andreu Rodilla
Desde mi punto de vista no cabe ninguna duda: hay dos tipos de entrenadores. Los de rendimiento y los de formación. Y de este dogma no me apeo. Hace ya unos años que un colega criticó mi dogmatismo, entonces adolescente. Desde aquel día suelo teñir de gris mis palabras antes de apuntar al pecho de alguien. Y creo que me beneficia, pero hoy, en este tema y después de lo que uno ha cargado sobre su chepa, me dispongo a romper la balanza y decantarme por el absolutismo. Y es porque no creo que esté en manos de un entrenador elegir de qué color ve el juego. Al igual que los jugadores, somos el producto de nuestras experiencias e inquietudes. Podemos cambiar nuestras acciones o palabras, pero no nuestras emociones o impulsos naturales. Hay quien ve a los jugadores como piezas de puzzle a encajar con la intención de cumplir un objetivo o una imagen general. Pero hay quien no.
¿Conocéis el Tangram? Es un juego chino muy antiguo consistente en un puzzle de siete piezas con el que se puede formar un cuadrado. Arriba tenéis un dibujo. Pues bien, hay entrenadores que ven a sus jugadores como piezas de Tangram. Todos distintos entre sí, con diferentes cualidades pero que combinados de determinada manera, forman un todo sólido y compacto, sin grietas y sin errores. Algunos ‘coachs’ son increíblemente buenos encajando jugadores. Encajando.
No obstante, el juego del Tangram no consiste en formar un cuadrado y ya está. Hay muchas más figuras posibles. El gato, el conejo, la pajarita, etc. Yo postulo que existe otro tipo de entrenador diametralmente opuesto al modelo anterior. Un entrenador que cuando mira a sus jugadores les ve como piezas únicas, sí, pero no con un final determinado. Un entrenador que coge las mismas siete piezas del Tangram y un día forma un gato y le enseña a la pieza cuadrada a ser ‘cabeza’ y otro día forma una pajarita le enseña a ser ‘cola’. Crea figuras en las que exige a sus piezas ‘estirarse’ y cambiar para llegar a ser. Y sabe que la figura es menos estable que un cuadrado regular. Y sabe que hay muchas grietas por donde el equipo se puede romper. Pero así lo ve y así se muestra. Como lo que es: un formador. Y esto, por muy gris que me quiera poner, hay quien lo ve y quien no.


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