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Lunes 21 de mayo de 2012

España y la jerarquía

Deje su comentario  Ver comentarios 08-09-2011 20:24:41
Paco Rengel

Aunque la última palabra, se supone, la tiene el entrenador, se desconoce quién había convertido a la selección española en un escalafón diseñado a imagen de las tradicionales monarquías europeas; quizás el modus operandi de la era dorada. El caso es que mientras nos temíamos titular "A España la mata la jerarquía" (gran parte del partido, para qué negarlo), llegaron Ricky Rubio y Fernando San Emeterio para demostrar que los 'desheredados' de la selección no vienen de la Liga EBA.

Fue el espíritu defensivo que ambos impusieron en el último cuarto el que acabó por derribar a la siempre dura, constante y peligrosa Alemania: 68-77.
Hasta el encuentro del miércoles, la selección fue un abuso del quinteto titular –el poder establecido– que conllevaba un desuso de los restantes. Esa situación puede provocar que los segundos naveguen mentalmente por la próxima temporada, se olviden de dónde están o, simplemente, se limiten e hacer la rueda de calentamiento. Sin más convicción que la mínima para demostrar su profesionalidad.

Foto: www.feb.esEn un baloncesto de tanta exigencia, 'jugar a la antigua' (Claver, como en su día Moncho Monsalve, podría ponerse sólo el chándal para estar en el banquillo) tiene riesgos considerables: el cansancio se acumula, los titulares se acomodan y el equipo pierde fuelle.

Pues bien, unos buenos minutos de Rubio al final del tercer cuarto, con un par de robos de balón, convencieron a Scariolo –se desconoce si consultó– de que la norma está para incumplirla. El base catalán impuso el ritmo defensivo del encuentro justo cuando todo estaba en juego. Sí, presionaba mucho, de ahí de que algunas veces se escapara el rival... para poner en evidencia que el resto de los compañeros del base no estaban atentos para frenar su penetración. Y el alero San Emeterio, en una demostración de entereza, jugó como si fuera titular y anotó en momentos muy oportunos.

Casi todo el encuentro fue una pugna repleta de errores, de los que se salvó Marc Gasol, tan acertado con su muñeca de seda como indolente en su defensa a Kaman, el mejor de los germanos. La selección jugó a impulsos, como el que pretendió darle un formidable Pau Gasol al principio del tercer cuarto. Pero no era suficiente. Y el peligro Nowitzki siempre estuvo latente. Al final, sólo oculto.

Era preciso que el equipo liberado de prebendas dejara al adversario en 13 puntos en el último cuarto para sacar adelante el importantísimo partido.

¿Adiós a la jerarquía en la selección? ¿O hace falta otra prueba? Por cierto, ¿Sada no fue de los destacados en la preparación? ¿Llegó a viajar a Lituania?
 

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