Estás sola, ¿por qué no tiras?
Javier Rodríguez Espinosa
El título de este artículo bien podría ser el argumento de cualquier película de suspense que pulule por nuestra cartelera semanalmente. Sin embargo, en esta ocasión obedece a uno de los temas que los entrenadores de baloncesto femenino de Distrito Olímpico debatimos en la última jornada que celebramos con objeto de una unificación de criterios al objeto de la metodología a seguir en canasta grande y en el que, aparte de hablar de fundamentos técnicos, posiciones básicas y demás, también le concedimos la importancia que se merece a la amenaza al aro cuando no estás defendida o, para ser más técnico, cuando la defensa ‘flota’ más de la cuenta.
Todos los entrenadores conceptuamos la defensa como algo básico en el juego, nuestra obsesión es que los marcajes a nuestras rivales dificulten lo más posible la colocación, la recepción, la ayuda si es necesario, obligarla a botar con su mano débil, etc.
Sin embargo, muchas veces tal situación idílica soñada por todos los entrenadores con un equipo superdisciplinado en defensa que no permite ningún hueco, no se logra y, justamente, se produce la situación contraria: jugadora bien colocada defensivamente, manos correctamente dispuestas, vista al ombligo de su rival para saber su siguiente movimiento, pero a más de dos metros de distancia mientras que la atacante está a menos de 5 metros del aro y la pregunta es ¿qué debe hacer la atacante a continuación?
Desgraciadamente, la escasez de tiradoras en el baloncesto femenino es alarmante, de ahí que consideremos buena aquella que es capaz de meter 3/8 en situaciones normales. Para mayor problema, eso hace que las jugadoras, en vez de preocuparse de defender a su rival, lo que primero que hagan sea proteger su aro cuanto más cerca mejor. Y quizás los entrenadores, en parte, seamos grandes responsables de ello. Luego podremos meter todas las cuestiones fisiológicas o biomecánicas que queramos.
Porque, seamos sinceros, ¿qué es más peligroso? Ese tiro en el que eres capaz de lanzar sin la presión de tu defensora, o ese tiro que vas a conseguir hacerlo más cerca del aro pero con la defensa a tu lado, y eso si no si no aparece alguna ayuda inesperada.
Yo lo tengo claro, es mi opinión por supuesto, pero si a algo incito a mis jugadoras es a tirar en cuanto hay una posibilidad ante una defensa relajada o semirelajada: por un lado, potencia el ataque constante en cuanto hay oportunidad, y por otro, obliga a la defensa a no pensar en que no puede haber un tiro en cualquier momento.
Para terminar, voy a exponer tres situaciones concretas de mi experiencia como entrenador en las que predico con el ejemplo:
a) Jugadora cadete de segundo año, acostumbrada a moverse en posiciones interiores y de espaldas al aro. En ejercicios de tiro en triple el entrenador observa que tiene buen acierto y le pregunta ¿por qué no lanzas en los partidos si tu defensora te va a flotar seguro?, respuesta: “Pues no sé; nunca lo he intentado”. Contestación del entrenador: “Entonces, ¿para qué lo estás entrenando?”. A partir de ese momento tenía autorización Resultado, primer año: 2/12, 16 % de eficacia; en su segunda temporada, como júnior de primer año sube a 6/26, 23 %., el triple de acierto con el doble de lanzamiento.
b) Defensas zonales que se hunden descaradamente y dejan completamente sin defensa un triple frontal e incluso en la punta de la bombilla un tiro, los primeros ataques se juegan así seguro: si sale mal, mala suerte; si alguna entra, fijo que no se cierran tanto y se empiezan a crear espacios.
c) Situaciones de contraataque en que intentamos llegar tan cerca del aro hasta donde algunas veces nos espera la defensora. Si fuéramos capaces de parar a una distancia más que prudencial, como es la línea de tiro libre, tendríamos un tiro más que cómodo.
d) Obligar a que no haya nunca relajación defensiva desde el segundo 1 porque en ese no te va a tirar; si hay tiro, se tira, sea en el primero o en el veinticuatro de la posesión, y la defensa empieza desde que has tirado.
En resumidas cuentas, simplemente son puntos de vista y muestras del trabajo diario de un entrenador más. Con aquello que no compartáis, abrimos el debate que seguro que será más que enriquecedor.


La falta de fundamentos incide en el juego. Si no enseñamos fundamentos a niños y niñas y luego somos incapaces de seguir haciendolo de mayores, no conseguiremos nada. Ni enseñamos a tirar ni nada, solo se piensa en sistemas y mas sistemas de juego. Los y las jugadoras de basket están maniatadas con tanto sistema sin capacidad de libertad para hacer lo que les plazca. No hay creatividad. No se busca enseñar, solo ganar a cualquier precio, sin pensar en la evolución y el aprendizaje. Realmente me aburre el basket actual donde no hay tiradores, donde todos los equipos usan el mismo tipo de juego, porque lo han visto por ejemplo, en Utah Jazz com Stockton i Malone. Tan difícil és enseñar a tirar, con buena mecánica, con recepción del balón flexionados y con los pies cara al aro? Una cosa es cierta, Josep Maria Margall no tiene pensado volver a jugar en la ACB para que nos deleite con sus lecciones de mecánica de tiro.
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