Gasca: el baloncesto hecho ballet (II)
Ramón Trecet
La segunda época comienza como un guión de película. Estamos a mediados de los setenta y Zabaleta, antiguo jugador de Gasca en el Atlético San Sebastián, se ha hecho cargo del equipo de su colegio, el Don Bosco de Rentería, en el que oficia de entrenador-jugador. En esos tiempos pre ACB ni siquiera hay una Segunda División unificada, pero precisamente en ese momento surge la unificación y el Don Bosco está entre los equipos que van a jugar esa liga.
Zabaleta llama a Gasca, que a la sazón está en Nancy, para pedirle consejo. Hablan en profundidad y deciden que Gasca se haga cargo del equipo, abandonando otras ofertas muchísimo más jugosas. Gasca vuelve a su ciudad e inicia una etapa poderosa, de aliento creativo incomparable. Encuentra patrocinio en la firma Dicoproga y construye un equipo tremendamente eficaz: los dos Aramburu, Zabaleta de cortador, Azpiazu de pívot, Ubarrechena de base espléndido y joven… Y su primer americano: Robota. El perfil perfecto para lo que se necesita en la categoría y un primer síntoma de la grandeza de Gasca a la hora de fichar americanos.
Al mismo tiempo, Raimundo Saporta, en la cumbre de su poder, decide crear un tercer equipo en Madrid. Basado en el Ymca, con los hermanos Escorial (Víctor, un gran jugador, se iría luego al 'Estu' y más tarde al Joventut) Saporta busca un campo, Vallehermoso, un patrocinador poderoso, Tempus, y reúne a un ramillete de promesas excepcional. Joe Llorente, Alfonso del Corral, Romay… Dicoproga queda campeón de la nueva Segunda División y sube a primera. “Hay que cambiar el perfil del americano. Robota nos venía bien para Segunda División; es una bellísima persona, pero ahora necesitamos calidad por encima de espíritu de lucha”, me dice Gasca. En ese momento de finales de los setenta, los equipos españoles empiezan a afinar mucho en sus fichajes de americanos, territorio antes sólo cultivado en condiciones por el Real Madrid. Aíto García Reneses está poniendo en marcha el proyecto Cotonificio junto con Tallada, un gran directivo. No tienen mucho dinero y por eso afinan mucho. El Barça tiene dinero y empieza a saber moverse en el mercado americano. La Universidad de Kentucky ha quedado campeona y tiene varios jugadores brillantes, y el Barça se queda con uno que parece excepcional, Bob Guyette.
Gasca no tiene dinero como el Barça, ni siquiera un buen directivo al lado como Tallada. Como siempre, está solo. Y se trae a un 'tres' apabullante, perfecto para lo que necesita habida cuenta del espacio que en el medio ocupa Azpiazu. David Russell, 2.04, tirador excepcional, muy buen reboteador cargando desde fuera, cosa que sorprende a todo el mundo. El equipo, llamado entonces DICO’S, acaba cuarto, Gasca vende a David al Orthez y con el dinero… ficha a Essie Hollis.
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Artículo publicado en: http://www.acb.com






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