Gracias por aquellas madrugadas
José Picó (jpico@laverdad.es)
Sábado por la mañana. La noche anterior, Jorge Javier Vázquez rompía el sarao de ‘Sálvame de luxe’. Se ponía de pie y lo anunciaba. Como suelo dormirme con este programa, pensaba que lo que había escuchado formaba parte de alguna pesadilla. Me reincorporé en el sofá y no era así. Una sensación fría se coló en el comedor, capaz de dejarme inmóvil. No podía ni levantarme a encender el ordenador. Parecía creíble, a pesar de quien lo anunciaba. Quizás, no quería confirmarlo.
A la mañana siguiente, recién levantado del mismo sofá, por fin veo que es verdad. Mi hijo, de 8 años, tan madrugador como su padre, se sienta delante de la pantalla. Observa y dice: ¿Papá, qué ha pasado? Le muestro la imagen de Andrés, le recuerdo lo del tiki taka y le cuento las historias de aquellas madrugadas que su padre pasaba con Montes y Daimiel, busco en youtube la final de los ‘play-off’ entre Jazz y Bulls, con Jordan estelar (como casi siempre) y la retransmisión de Andrés. Era, creo, 1998. Alejandro, entonces, cambia el rictus de su cara y se enrosca en mi cuello a llorar de manera desconsolada.
Admirado Rengel, cuánto aprendimos muchos jóvenes sobre la NBA gracias a Andrés Montes, y seguro que algún joven aspirante a periodista terminó de abrir su apetito informativo.





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