Jorge el Conquistador
Martín Tello
Corazón y cabeza bien enfajados en calidad técnica. A los 15 años, cuando era un cadete que destacaba en el Juventud Alcalá, manifestó ya las virtudes que le destinaban al éxito. Real Madrid y Estudiantes querían ficharle, pero él eligió el Tau. Motivo: percibió que en Vitoria tenía mejores opciones de progresión. Y acertó. Creció a la vez que el firme proyecto baskonista. El chaval que apuntaba condiciones se fue transformando en un magnífico jugador.
Ocho años después, con varios títulos ya en su palmarés (campeón de España júnior, campeón de Copa del Rey, de Recopa europea…) había llegado el momento de cambiar de aires, de iniciar una nueva etapa. De nuevo, muchas opciones ante sí. Y acertó de nuevo en la elección: Benetton Treviso. Otro gran proyecto emergente, con el añadido de viajar al extranjero, foguearse en nuevos ambientes, seguir creciendo en el ámbito internacional. También, las condiciones básicas para decidir su fichaje: papel importante en el equipo, entrenador de garantías y contrato largo de cuatro años.
Las cuatro temporadas fueron triunfales para el Benetton y para Garbajosa. Dos `scudetti´, dos copas de Italia y una final de Euroliga. En los veranos se colgaba medallas europeas con la selección española (bronce en Turquía, plata en Suecia). En Treviso, además, estuvo a las órdenes de un monstruo del baloncesto, Mike D'Antoni, al que en su época de jugador llamaban Arsenio Lupìn en la prensa italiana, por su elegancia y sagacidad al robar balones.
Otro mito italo-americano, Dan Peterson, que había tenido a D´Antoni en su plantilla, dijo de él en su retirada: “A veces le amé más que a mi esposa”. Sí: Mike era el jugador soñado por todo técnico, la continuación perfecta del 'coach' en la pista. Lógico, por tanto, que con el tiempo se convirtiera en lo que hoy es: un técnico relevante en la NBA (tras dirigir, por cierto, la Nazionale azzurra, en la que también había estado como jugador).
Pocas semanas atrás, cuando Phoenix disputaba el 'play-off' NBA, Mike D´Antoni concedió una amplia e interesante entrevista a Marcos Beltrá. Y confesó en ella: “Garbajosa no sólo me parece un gran jugador. Es mi jugador favorito”. Comprensible valoración, porque Jorge, como él, es un profesional intachable que se implica y justifica su salario hasta el último céntimo.
D´Antoni dijo también que Jorge debió irse hace algunos años a la NBA, porque tenía nivel sobrado para ello, y añadió que ahora ya es tarde para que emprenda esa aventura. ¿Acertará en su juicio el sabio Mike?
El tiempo hablará. Yo, particularmente, apuesto por Jorge. El quinto capítulo de su vida deportiva puede y debe ser tan magnífico como los cuatro anteriores (Alcalá, Vitoria, Treviso y Málaga). Porque en Málaga, está tan reciente que casi no hace falta decirlo, Garbajosa no sólo mantuvo su progresión, sino que se consagró deportiva y humanamente. Campeón en la cancha y ejemplar fuera de ella. Dos años inolvidables con el Unicaja. La Copa del Rey el primero de ellos y la Liga ACB el segundo. El club malagueño, que no tenía títulos nacionales hasta la llegada de este caballero de Torrejón de Ardoz, cosechó dos consecutivos con él como estandarte y MVP. Cuando acabó su ciclo italiano y decidió volver a España, Jorge tuvo otra vez múltiples propuestas sobre la mesa. Real Madrid, Barça, Pamesa, CSKA Moscú… Eligió Málaga y fue otra diana. Valoró lo deportivo y lo humano tanto o más que lo económico. Y tuvo premio.
Se marcha de Málaga con vitola de héroe y por la puerta grande. Deja amigos y admiración. Como en Alcalá, y en Vitoria, y en Treviso. Siempre han querido retenerle, siempre han comprendido y respetado su decisión de ampliar horizontes. Siempre le han agradecido sus servicios y siempre le han deseado lo que merece: suerte. La NBA se honra con la llegada de un `rookie´ de lujo: Jorge Garbajosa.




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