La Copa de Iván (día 3)
Iván Serres
Las dos semifinales no me han defraudado. El partido entre el Regal Barcelona y el Caja Laboral fue intenso, con una anotación tirando a baja y con mejorables (por no decir horribles) porcentajes de acierto, pero emocionante. Ante 15.000 gargantas que no paran de animar, uno se deja llevar y todo le parece bien… a no ser que uno sea Dusko Ivanovic. Por su parte, el Real Madrid empezó su tarea con fuerza pero por fortuna para el espectáculo el Banca Cívica supo recomponerse y ajustar el marcador al descanso. En el tercer período, el Madrid sentenció, lo que entraba dentro de la lógica deportiva.
Hay muchas razones por las que uno querría ser jugador del Caja Laboral, pero por estar en su vestuario al término del partido de este sábado no era una de ellas. El Baskonia sólo anotó cinco puntos en el último período, por lo que de la boca de Ivanovic no debieron haber salido lindas palabras instantes después de consumarse la derrota. Durante tres cuartas partes, los baskonistas habían gestionado bien el encuentro, pero el Barça les acabó apretando las tuercas en defensa. No importó que su capitán, Juan Carlos Navarro, estuviera sin munición ofensiva, pues el coloso Erazem Lorbek (26 puntos) ya se encargó de lanzar cuatro bombas desde el perímetro. El versátil esloveno se va postulando como el MVP del campeonato al ser decisivo para dinamitar el juego vitoriano. Todo lo bueno que Pablo Prigioni hizo el primer día no le valió para nada (así es el torneo del KO), pues en la semifinal estuvo fatal estadísticamente hablando (como Navarro, pero por mal que puedan estar ambos, si el último minuto llegase a ser decisivo ellos seguirían siendo unas opciones ‘on fire’ a seguir). El segundo MVP de Prigioni tendrá que ganarlo en otra ocasión al quedar eliminado el Caja Laboral, que está sin Copa, sin Euroliga y con la obligación de rascar bola en la Liga. (Barcelona, 66; Caja Laboral, 57).
Con seis triples, Nikola Mirotic se sumó al grupo de elegidos que aspiran a ser designados mejor jugador del torneo. En esta ocasión, Felipe Reyes y Novica Velickovic cedieron el paso, no sumando ni 15 minutos en pista entre ambos (contra el Barça, van a estar frescos para la lucha). Y Carlos Suárez, con dobles figuras, dio un toque de atención para reivindicarse como jugador internacional en el mejor escaparate posible, con los habituales ojeadores de la NBA y representantes de los mejores clubes europeos. Earl Calloway volvió a ser el líder de un Banca Cívica que se va de la Copa con la cabeza alta y habiendo tomado impulso para la Liga. El conjunto sevillano no se rindió pese a que el Real Madrid le devolvió en el tercer cuarto los 30 puntos que le había clavado en el segundo. El Banca Cívica recortó la desventaja en los últimos minutos, pero sin estar en disposición de sembrarle dudas al Madrid que le hubieran conducido a un final loco. Eso sí, la lluvia de encestes, aunque por rachas, siempre hace afición y las estadísticas fueron buenas para ambos conjuntos. Hubiera sido preferible una mayor regularidad. (Real Madrid, 92; Banca Cívica, 84).
Por la mañana, estuve en la presentación de ‘Cuadernos de Basket’, una publicación trimestral en formato de libro que en cuanto a contenidos comparte el espíritu de Basketconfidencial.com; un periodismo alejado de la actualidad diaria, reflexivo y documental, con contenidos intemporales. Comparto totalmente la filosofía de los promotores de que, pese a los costes, es necesario salir ‘en papel’ porque el ciberespacio es muy grande para la conservación y localización de las cosas y qué mejor lugar que la librería de casa para archivar con elegancia una serie de artículos periodísticos realizados con esmero, documentación y arte en la puesta en negro sobre blanco. El libro electrónico está muy bien pero para mí sigue siendo un complemento porque prefiero la ergonomía del tradicional, tecnológicamente milenario y con un valor de prestigio asociado. ¡Qué pena que la Euroliga y la FIBA hayan dejado de publicar sus guías ya hace unos años!
El no haber ido al Palau Sant Jordi en coche, sino en transporte público, me ha permitido captar más el ambiente baloncestístico. Gente disfrazada por el Carnaval, gente luciendo los colores de su equipo, y gente fusionando ambos conceptos transitan por la calle y se aglomeran en el metro, se hacen fotos en los lugares emblemáticos de la capital catalana y se dejan ver en grupo en diversos establecimientos del gremio de la restauración.
Una línea especial de autobús, une la boca de metro de la plaza de España con el Anillo Olímpico. Se dan facilidades para que el público llegue al pabellón, montaña arriba, aunque este transporte no está pensado para los periodistas, pues para llegar a nuestra única puerta de acceso hay que dar toda la vuelta al recinto teniendo en cuenta la situación de la parada de destino. Al menos, el rodeo me sirvió ayer para ser eclipsado por un momento por la imponente figura del mítico Audie Norris (está igual que siempre desde que decimos que está igual que siempre). En los tiempos actuales, seguro que el público en general es más capaz de acordarse de Norris que de reconocer a Pete Mickeal o Nikola Mirotic, por ejemplo. Ciertamente, en los añorados años 80 del pasado siglo la oferta televisiva era más reducida y eso ayuda.
La final Barça-Madrid es el clásico por excelencia (aunque, me toca más la fibra sensible el Estudiantes-Joventut, soy un subversivo) y qué mejor encuentro que este para transmitir la primera final de Copa por alta definición.





Escriba su comentario acerca de esta noticia: