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Miércoles 19 de junio de 2013

La Copa de Iván (día 2)

Deje su comentario  Ver comentarios 18-02-2012 21:14:09
Iván Serres

Que la disputa de la Copa del Rey tenga lugar en mi ciudad parece en principio una comodidad, pero eso me impide vivir más intensamente el acontecimiento. Cuando uno está fuera, toda la atención se dirige al torneo y cuanto menor es la urbe que lo acoge más se nota la inmersión en el mismo. Mi vida en Barcelona me distrae tanto que no soy capaz de concentrarme en escribir una ‘carta griega’ o contar una ‘bola china’. Además, el no estar realizando un trabajo en equipo como lo es el televisivo, con una serie de objetivos concretos que seguir, hace que me sienta más desubicado.

El tercer cuarto de final de esta Copa del Rey se presentaba como el más igualado de todos, con un Joan Plaza al frente del Banca Cívica que quería conseguir una victoria que reforzara su liderazgo al frente de la nave sevillana, y con un Unicaja que voló de Málaga a Barcelona con algunos tropiezos de más en los últimos encuentros. Desde el principio, al Banca Cívica se le vio más metido en el asunto (había que dejar claro que la abultada derrota contra el Real Madrid había sido un accidente) y los árbitros fueron calificados de ‘sevillanos’ por los ‘unicajistas’. Bueno, empezar así tan pronto pues ya daba mala señal de por dónde podían ir las cosas pero, eso sí, quedaba simpático el intercambio de mensajes de una afición a otra.

A unos cinco segundos del final de la primera parte, Luka Zoric corrió al contraataque y se le echaron encima tres rivales ya bajo la canasta. Los árbitros no consideraron la falta que recibió como antideportiva, pero visto desde la perspectiva de quien estaba sentado detrás de la canasta, justo enfrente de la acción, no sólo lo parecía sino que hasta podía sentirse el dolor del golpe. En la siguiente jugada, el recuperado Zoric mandó al suelo a Earl Calloway cuando el norteamericano penetraba a canasta a un segundo del bocinazo. Calloway, cuyo apellido me recuerda a esa maravilla de película que es ‘El tercer hombre’, fue “el más cívico entre los cívicos” ayer en la montaña mágica de Montjuïc, aunque achacar la buena actuación del Banca Cívica sólo al señor Calloway no sería del todo justo.

En el tercer cuarto, los del equipo sevillano alcanzaron y consolidaron una decena de puntos… y pico de ventaja. La marea verde presente en la grada interpeló a los suyos para que cada uno le echara un par de elementos con forma de ovoide. Recién comenzado el último período del partido, la numerosa afición baskonista empezó a corear el nombre de su equipo, lo que interpreté como una forma de decir que este encuentro estaba acabado y que los siguientes actores debían salir cuanto antes a la escena del Palau Sant Jordi. Mientras el Unicaja lo seguía intentando a su manera, la mayoría de la grada tenía en la cabeza en otras cosas, como poner en común a golpe de voz su desacomplejado sentimiento antimadridista.

Un mate de Joel Freeland redujo la diferencia a cuatro puntos, pero un triple de Milenko Tepic tranquilizó a la parroquia sanfernandista (sí, digo así porque ni Cajasol, ni Banca Cívica, ni nada… en el ADN de la afición sigue registrada la marca Caja San Fernando de forma inalterable). El Unicaja tenía potencial para haber ganado, pero cuando se dejan los deberes para el final (porque los otros también fuerzan para que te los dejes) pues se corre el riesgo de acabar suspendiendo, como así fue. Todo ello por no haber mantenido el alto ritmo anotador de lo que va de temporada. (Unicaja 65; Banca Cívica 77).

El Real Madrid, con un escaso pero concienciado grupo de seguidores (a la fuerza tienen que serlo si están aquí), y el Mad-Croc Fuenlabrada, con la ilusión de los que vienen con mucho que ganar y nada que perder, tomaron la palabra a continuación.

Los fuenlabreños, de inicio, llevaron la voz cantante. Unas 10.000 gargantas les animaban. Arropado de esta manera, si me ponen a jugar hasta yo doy el do de pecho (un do bajito, claro está). Movían bien el balón y ante rivales más poderosos el Madrid deberá estar fuerte en ataque desde el principio si no quiere perder opciones.

Entre las gradas del Sant Jordi hay unos subversivos del Joventut de Badalona, que aunque el FIATC no se haya clasificado están presentes aquí para disfrutar del mejor baloncesto nacional concentrado en cuatro días. Ser penyista o colegial, siendo eclipsado por sus colosos vecinos futbolísticos, ya es subversivo de por sí. Me encanta esta subversión, que unida a la condición de caísta sólo puede conducirme al patíbulo, y voy a ser todavía más subversivo al decir que no creo en absoluto en lo que piensa una destacada parte de la afición badalonesa de que el comentarista de la televisión autonómica catalana Jordi Robirosa les tiene manía o que favorece al Barça. A ‘Robi’, que está cubriendo esta Copa (¡cómo no!), esta crítica no creo que le afecte después de tantos años de carrera. Él es un tío que ha sido capaz de alabar en una transmisión de TV-3 un vídeo de Elmer Bennett al que le puse guión en plan Bruce Lee y citando que era de TVE. Robirosa es un ‘maverick’ y un gran cervantino, y seguro que pancartas como la que he visto en el Palau le recordarán, en cualquiera de sus variantes, la controvertida expresión de “ladran, luego cabalgamos”.

(Y escribiendo este sentido elogio se me pasó todo el segundo cuarto. Cuando me entra una idea en la cabeza tengo que ponerme a escribirla cuanto antes no vaya a ser que se me olvide. Si el compadre Diego Martínez lee estas líneas, ya me imagino lo que va a decir… que soy muy disperso.)

El Fuenlabrada se mantuvo agazapado a la espera de su oportunidad hasta los últimos minutos. Un triplazo ‘buzzer beater candemor de la pradera’ de Ferrán Laviña sirvió para encarar el tramo final ya con el cuchillo entre los dientes, sobre todo cuando metió el segundo poco tiempo después. Cuando Kirk Penney empató a 53, cualquier cosa parecía que podía pasar.

Llegados al último período, despertó Michel Diuf con un mate que valía otro empate (57). Los minutos pasaban. Era un toma y daca. Para el Madrid este era ‘un” cuarto de final más de una competición (que afronta con interés, qué duda cabe), pero para el modesto ‘Fuenla’ este era ‘su’ cuarto de final. El periodista Ramón Trecet diría que llegados a este punto hay que olvidarse de lo que hemos visto hasta ahora porque no vale para nada. Y Diuf volvió a conseguir otro empate (59). Y ahí se acabó el momento estelar de Diuf, como también se había mojado la pólvora de Penney. Vi volar a Novica Velickovic a lo Tom Chambers (de lejos, desde el otro fondo, parecía eso y más) y los encestes empezaron a cotizarse caros para el Fuenlabrada. Felipe Reyes tiró de veteranía en el momento oportuno y se abrió una pequeña brecha que a tres minutos para el final ya se intuía definitiva. Ni el tiempo muerto de Porfirio Fisac recondujo la situación, tras el descanso para hacer planes Jaycee Carroll clavó un triple y se acabó.

Aunque la estadística del base Sergio Rodríguez dejó que desear, en esta ocasión fue valioso por los llamados intangibles de este deporte, aquellas cosas positivas que no se pueden evaluar en la hoja de servicios. ‘El Chacho’ se compenetró a la perfección con Velickovic. Dieron espectáculo y amarraron el triunfo.
Aunque el Fuelabrada perdió, por nueve, sus seguidores premiaron a la plantilla con aplausos, la hicieron salir del vestuario para honrarla como a los toreros, y mantuvieron una compostura alegre, pues aunque su equipo está eliminado ellos seguirán disfrutando de la Copa. Veo en ellos el espíritu demente del Estudiantes. (Real Madrid, 75; Fuenlabrada, 66).

Estaremos en tiempos de crisis, de recortes, pero para mí es gratificante ver que nuestra televisión pública nacional todavía tiene recursos suficientes para realizar esta competición en alta definición. Aunque la Liga como título tenga más peso que la Copa es en esta competición donde hay que esforzarse al máximo porque es el gran escaparate anual del baloncesto en nuestro país. Todos los partidos los da en directo TVE HD, que además sirve la señal al extranjero. El torneo está bien organizado. Los equipos tienen potencial, aunque hayamos exportado a la NBA a media selección nacional. Si con estos recursos no sumamos más gente para la causa de la canasta, entonces qué más podemos hacer.
 

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