La NBA: el baloncesto del otro lado
Pepe Laso
Coincido con mi colega columnista Juan Corbalán en mi viaje anual a Estados Unidos. ¡Qué recomendable sería para todos los que elucubramos sobre las bondades y defectos de aquel baloncesto vivirlo en directo!
Ya antes de que el balón se ponga en juego, se aprecian grandes diferencias. Las entradas para los eventos me las gestionó Walter Szczerbiak por encargo de la ACB. Muestro mi agradecimiento. Entenderéis este comentario: la entrada de segunda fila para ver el Nets-San Antonio costaba 725 dólares. Huelga todo añadido.
Los Nets perdieron frente a los campeones, que practican posiblemente el baloncesto que reúne las virtudes del de allá y el de aquí. Parker, Ginóbili y Duncan juegan con su talento al servicio del grupo y les acompañan jugadores admirables, como Oberto, tan profesional como siempre.
Los Knicks, pésimamente entrenados, perdieron sus cuatro partidos en el Madison en cinco días. Contra los Hornets tuvieron poco que hacer. Frente a Detroit el asunto fue parecido. En este equipo juega nuestro conocido Herrmann. No pisó el campo; es el único blanco de una plantilla de morenos físicamente poderosísimos. Le estuve observando y pensaba lo duro que debe ser vivir fuera de tu ambiente sin jugar y sin afinidades personales por muy bien pagado que uno esté.
Tenía curiosidad por en ver en directo a Portland y sacar una impresión sobre la situación de Sergio. Cuando su equipo llegó a Nueva York llevaba seis partidos sin pisar la pista. Le observé haciendo el liviano calentamiento con la seguridad de que ese día tampoco jugaría y me dio pena.
Viendo a los Blazers y sin patriotismo absurdo, resulta lógico que Sergio no juegue. Son un equipo de potencial medio que vive un poco por encima de su valor. Para conseguirlo, juegan largo y con mucho orden, tienen un base blanco, Blake, que domina el tiempo del partido, poco explosivo pero sin errores y con puntería. Ganaron en la prórroga, teniendo que soportar la actuación de Robinson, un base de 1,75 que anotó 45 puntos.
Me reafirmo en que Sergio debe regresar a Europa un par de años, madurar y volver a la NBA a un equipo más explosivo. El chico estará pasando una pesadilla que podría agudizarse si, como podría ocurrir, se cayese del equipo nacional.
El resto del viaje, unos partidos universitarios, compras por aquello del cambio, un par de kilos de más por las hamburguesas y, a la vuelta, soñando ya con el año próximo.



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