La broma de unos periodistas
Arturo Balaguer
Es lo que tiene el tiempo, que lo cura todo, incluso la pasajera enfermedad que hace ya un puñado de años padeció un compañero periodista cuando cubríamos la 'Final Four' de baloncesto femenino que se disputaba en Bari, en el sur de Italia.
Nos situamos en febrero de 1992, en una ciudad donde en aquella época salir del hotel podía costarte caro. Recuerdo cómo a la gerente del club, Dolors Escamilla, le aconsejaron en recepción que se despojara de las joyas que llevaba puestas, un collar y algo más, si pensaba salir a pasear. No he conocido una ciudad más caótica en la Unión Europea.
Con ese panorama, los periodistas decidimos pasar las noches en el hotel; eso sí, bien pertrechados, que uno de los equipos participantes -al final fue el campeón- era el Dinamo de Kiev. Y ya se sabe: caviar y vodka. La cuestión es que en un momento determinado de la noche, uno de los compañeros de profesión, Carlos Urrutia, empezó a encontrarse mal. Pidió consejo al médico del Dorna Godella y se tomó una pastilla que el galeno le ofreció. Se fue directo a la habitación, mientras en el 'hall' del hotel siguió la fiesta de la prensa.
Ya no recuerdo quién, pero alguno de nosotros tuvo una idea que acabó siendo una maldad llevada a cabo. Se trataba de llamar a la habitación de Carlos y decirle que el médico se había equivocado; que en vez de un analgésico para su dolor de cabeza le había dado una pastilla de las que tomaba Raza Mujanovic para ovular. Una idea descabellada que Carlos se creyó. Le dijimos que tenía que volver a bajar, que el médico estaba esperándole para hacerle una lavativa. Jamás, nunca olvidaré la cara con la que se presentó Carlos para hablar con el médico. La broma duró poco, dado que fue imposible contener la risa. Una lástima que entonces no existieran los teléfonos móviles actuales o las cámaras digitales que hubieran podido inmortalizar el gesto de nuestro compañero, descoyuntado por unas consecuencias imprevisibles.
Por cierto, el Dorna jugó la final, y la perdió, contra el Dinamo de Kiev. El año siguiente en Lliria la ganó contra el favorito, el Como. Siempre Italia.






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