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Viernes 10 de septiembre de 2010

La caída de la torre más alta

Deje su comentario  Ver comentarios 25-09-2007 21:32:20
Javier Dale

Cuando el mazo del juez del condado de Richmond cerró el proceso, el acusado abandonó la sala lanzando un suspiro. Acababa de eludir cinco años de prisión y una multa de 250.000 dólares por fraude fiscal a cambio de declararse culpable y aceptar dos meses de cárcel. Quizá así podría hacerle otro quiebro a la ruina, que le persigue desde que se divorció de su mujer, Aleize, madre de sus cuatro primeras hijas, en el año 2003. La etiqueta de ex jugador de la NBA le supuso aportar gran parte de su fortuna para garantizar la manutención de su familia mientras él trata de rehacer su vida en compañía de su prometida y la hija de ambos, de apenas tres años. Era septiembre de 2006, y así recibía el golpe definitivo el gigante que pudo reinar: Ralph Lee Sampson, la ex torre gemela de Hakeem Olajuwon en Houston  Rockets.

Veinte años antes, en el final de la primavera de 1986, Ralph Sampson era el hombre de moda en la NBA. “Si le fichamos, me comprometo a ganar el tírulo todos los años”, dijo Magic Johnson poco después de que el histórico palmeo del ala-pívot, a cuatro metros del aro y superando la defensa de Kareem Abdul-Jabbar, dejase a los vigentes campeones, Los Ángeles Lakers, sin final por primera vez en un lustro. Por aquel entonces, el 50 de los Rockets era el arquetipo de jugador del futuro: un 2,24 con habilidad de base al que era tan habitual ver liderando un contraataque como taponando el tiro de un rival. La sociedad que formó con Hakeem Olajuwon –número 1 del 'draft' del 84, como Sampson lo fue del del 83– en la temporada 85-86 fue letal, quizá la mejor de la historia. Mientras el espigado ala-pívot de Virginia aportaba 18,9 puntos y 11,1 rebotes, el 'center' nigeriano sumaba 23,5 tantos y 11,5 rebotes. Las jugadas diseñadas por Bill Fitch para la pareja (entonces, ninguno de los dos había cumplido aún 25 años) se consideraban indefendibles. Sólo la tripleta McHale-Parish-Walton, de los Celtics, pudo frenar a Houston. Y fue en la final.

Pero todo se torció pronto. Tan pronto, que el reinado de los Rockets no llegó a ser ni un sueño: en enero del 87, Sampson se lesionaba gravemente en la rodilla, poco después de que sus compañeros Lewis Lloyd y Mitchell Wiggins fueran suspendidos por la NBA por consumo de estupefacientes. Los Rockets alcanzaron el 'play-off' en el último suspiro, y consumaron una trayectoria mediocre. En la 87-88, la decadencia de Sampson era un hecho. Errático (43,8% de acierto en el tiro), vergonzante y frágil a sus apenas 27 años, los Rockets le enviaron a Golden State a cambio de Sleepy Floyd y Joe Barry Carrol. Otra lesión de rodilla convirtió al gran Sampson en suplente del bizarro Manute Bol, antes de que dos años en Sacramento –menos de cuatro puntos por partido– y diez partidos en Washington, en 1991, retiraran a la que iba a ser la gran sensación del baloncesto mundial. Su frustrante devenir como ex jugador acabó con sus huesos en la cárcel. Tras la experiencia, trata de rehacer su vida en un suburbio de Atlanta. Pese a todo, logró ser una leyenda: su historia ejemplifica la caída de la torre más alta.

El espectro de Sampson pasó por Málaga
Dicen que Ralph Sampson jugó, en el curso 91-92, en el Unicaja Ronda, aunque quizá sólo fuera el espectro del jugador que llegó a ser. En enero de 1992, la ex torre gemela engrosó las filas del conjunto malagueño, entrenado por José María Martín Urbano. La experiencia duró ocho partidos, en los que Sampson formó pareja interior con Rafa Vecina, hoy ayudante del seleccionador nacional Pepu Hernández. El 14 de marzo del mismo año, tras la derrota en Ciudad Jardín frente al OAR Ferrol, Sampson, que logró un -10 de valoración, puso fin a su estadía en Málaga. Firmó siete puntos y otros tantos rechaces por encuentro, pero un 30% de acierto en tiros y una media de 4,5 faltas por choque. En la 92-93, Sampson ejerció de técnico y jugador en Hong Kong. Un espectáculo al más puro estilo 'Más dura será la caída' que fue el punto final a la carrera del ala-pívot.

Artículo publicado en: http://www.eldiadecordoba.es

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