La chica del Ramiro
Gonzalo A. Gómez Valcárcel
Daniel Arcau, uno de los mejores jugadores a los que he podido entrenar en edad júnior (en un torneo) y que juega en el Monzón de EBA (pienso que tiene futuro LEB), me preguntaba por el pasado de las competiciones en el Ramiro y qué se hacía en el instituto que él mismo conocía de pocos años.
Le dije que lo dejáramos, pues que le iba a ‘meter un ladrillo’ que no lo iba a aguantar. Que tal vez en el viaje de vuelta de ocho horas le contaría algo, pero que se centrara en el torneo de Badalona.
Ahora que Santi Escribano, muy buen periodista de Estudiantes y amigo de esta web, acaba de publicar la despedida que se merece Sandra Ygueravide, con 13 fotos memorables haciendo un guiño al número que la jugadora ha llevado todos estos años, me ha venido a la mente todo el baloncesto femenino que de golpe he podido ver nacer. El masculino empezaría en 1948 (hay gente que me dice que en el 47), pero a las chicas uno sí las vio empezar a botar balones después de matricularse ellas en el cole-instituto.
Sandra Ygueravide ha sido la capitana, buena jugadora, excelente persona, trabajadora, simpática y con muchos valores dentro y fuera de la cancha. Con la foto que me quedo, estimado Santi, es con la del abrazo con su exentrenador Javier Lombardía, en el momento más duro del descenso (también por él). Además, uno le agradece personalmente que pudiéramos hacer una entrevista sobre arbitraje cinco minutos antes de que ella se marchara de vacaciones, allá por el 2009.
Pero, cuando empiezas a pensar en mil recuerdos que acuden a tu cabeza en estos momentos, al leer la noticia, no puedes dejar de escribir porque tienes que sacar de alguna manera este colapso que ya no cabe en un cerebro tan pequeño.
Yo no tengo 13 fotos de la jugadora que para mí, personalmente, es la ‘chica’ del Ramiro y que más lejos ha llegado en esto. Tampoco se las puedo pedir porque no sé nada de ella ni ella de mi, pero sí puedo contar que Clara Bermejo Moreno (ahora en el Rivas Ecópolis), de 1981, es la mejor jugadora que ha sacado el club, pero que, por más de una circunstancia, no pudo saborear la Liga Femenina con la entidad que la formó desde premini. Se quedó a un paso del ascenso en la anterior Liga Nacional que entrenó Javier Arredondo y en donde en casa (en el propio Magariños) sucumbieron en el intento de ascender a la única Liga Femenina de Primera División que existía en aquellos momentos.
Clara se marchó al Extrugasa porque le pagaban lo que merecía. Ella me decía siempre: “Joder, el club podía hacer un esfuerzo por nosotras y comprar una plaza arriba; con un millón de Alfonso Reyes podríamos jugar perfectamente, pero ellos no quieren; son un club machista”.
Creo que no le faltaba razón a Clara. Ella quería tanto al Ramiro como yo mismo. Tanto le quiso que jugaba la liga interna que por aquel entonces yo organizaba (tan machista era el club que a los jugadores, si eran chicas las dejaba jugar, pero si eran chicos, había muchos problemas pues se podían lesionar).
Clara, después de terminar COU, me pidió ser mi ayudante en la liga interna. Por 6.000 pesetas al mes, me ayudaba todos los días. Una demostración de lo que estaba involucrada y del cariño inmenso que tenia por el ‘Cole-Ramiro’ y Estudiantes.
Sandra ha jugado cinco temporadas en el primer equipo y se merece todo. Clara es la otra chica que no tuvo la misma suerte. Aunque Clara haya jugado en los mejores equipos de la Liga, estoy convencido de que al acabar su temporada como jugadora nacional se habría quedado en el club de haberse puesto de acuerdo más de una persona.
Algo falló, pero bueno, para los sin memoria Clara no pasó por el club. Los que vimos nacer el baloncesto femenino en el club tenemos la suerte de escribir sobre el nacimiento del femenino en Estudiantes y de cómo esta chica jugaba a un nivel fuera de lo común (el método FEB también se cebó con ella y nunca la seleccionó a pesar de jugar más que Silvia Domínguez en una temporada donde eligieron a la segunda base de un club en vez que a la primera…). La selección la ha llevado a varias preselecciones y esto es como el cuento de Marta Fernández y el NO “te cogemos” después de estar en la WNBA. Método FEB.
Estoy muy orgulloso de que mis cuatro hermanas (las tres pequeñas sobre todo) fueran las pioneras del baloncesto femenino como jugadoras y que una de ellas fuera entrenadora de Clara.
A Belén (en Canoe), Virginia, Bárbara (Baby, su entrenadora) y Almudena (mis hermanas), muchas gracias por llenar la casa de baloncesto femenino por encima del masculino de Estudiant@s.
Lo nunca visto o imaginado por cualquier chico del Ramiro.





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