La feroz competencia (I)
Ramón Trecet
Durante el fin de semana en el que escribo estas líneas, la televisión deportiva ofrece, además del fútbol y el baloncesto, una serie de espectáculos deportivos de primerísimo nivel: Nadal en Indian Wells, Alonso segunda carrera del Mundial en Sepang, Rienda jugándose la Copa del Mundo en Noruega, y todavía no han empezado las motos con Dani Pedrosa. El balonmano está en fases decisivas de la Copa de Europa y el fin de semana del 25 de marzo, balonmano y motos concitan intereses masivos que se reflejarán en audiencias millonarias.
Se han multiplicado los eventos, al tiempo que Teledeporte en TDT ofrece un abanico enorme: hockey, rugby, voleibol, waterpolo, atletismo... La medida principal de la expectación y los resultados de audiencia en TVE pasan por salir en la primera cadena. De momento, el basket no lo ha conseguido ni con la final de la Copa del Rey.
Afrontar el panorama como si aún estuviésemos en la época en la que tras el fútbol venía el baloncesto, es no estar en la realidad del esquema deportivo español actual. Nuestro basket ofrece partidos en canales regionales que ni siquiera los programan en sus primeras cadenas, sino que realizan una extraña mezcla de carrusel y partido en directo. Punt Dos, Vocentos diversos, Canal Andalucía, Canal 33 y Telemadrid ni siquiera ponen a sus mejores comentaristas y presentadores al frente de estas penosas emisiones de domingo por la mañana: baloncesto luchando con retrasmisiones de partidos de fútbol de Segunda, mal retransmitidos, con un número mínimo de cámaras y peor comentados, con genuflexos narradores acompañados de comentaristas técnicos con síndrome de Estocolmo, dispuestos a justificar cualquier decisión del entrenador del equipo de la tierra, aunque se estén yendo a segunda, casos de Alicante o Sevilla, donde cuando el Caja pierde se le pregunta a Lou Roe: "Lou, 26 puntos, enhorabuena". Ese es el estado actual de la cuestión.
Para cuando nos enfrentamos al partido de La 2 el domingo a las 19 horas, el aficionado al baloncesto ha podido ver un mínimo de tres partidos por televisión, sin tener que ir al campo. Eso sin contar lo que ha podido ver de motos, coches, fútbol, balonmano, etc.
Nuestra situación es compleja, difícil. Requiere de energía, imaginación y, sobre todo, de no mirar al pasado de forma victimista.






Escriba su comentario acerca de esta noticia: