La gran esperanza... maña
Jorge Albericio Fenollosa
Antes, en Zaragoza, los fichajes de relumbrón tenían acento foráneo: Kevin Magee, Leon Wood, Mel Turpin, Pete Myers, Alexander Belostenny, Valdemaras Homicius, Dennis Hopson, John Turner, JJ Anderson, Gerald Paddio, y tantos otros. El CAI de José Luis Rubio fue un club pionero y exitoso a la hora de contratar extranjeros en los tiempos en los que aún existían fronteras. El CAI que ahora vuelve a la ACB por segunda vez también se ha convertido en un club experimentado en fichar, debido al exagerado número de contrataciones que ha realizado en sus ya 8 años de andadura, la mayoría de ellos en el infierno de la Liga LEB-Oro. Y de todos estos fichajes, sin duda el mejor de todos ha sido el del que a partir de este momento se convierte en la gran esperanza para el curso 2010/2011, con un nombre más castizo pero igual de ilusionante: Pablito Aguilar. Aunque no ha sido exactamente una contratación, puesto que el joven ala-pivot granadino llega a Zaragoza en calidad de cedido por el Real Madrid, una fórmula que puede ser una buena seña de identidad para el futuro si se logra conjugar con el salto de los jugadores de cantera a la primera línea, tal y como está pretendiendo el técnico José Luis Abós a través de una decidida apuesta que resulta imprescindible alabar.
Pablo Aguilar ha sido durante este verano uno de los nombres que más ha sonado como refuerzo de alguno de los clubes más importantes del país tras su 'repesca' por el Real Madrid. Una vez desestimada su reincorporación al C.B. Granada, el club blanco tuvo las propuestas del Caja Laboral y del Estudiantes tal como se ha seguido por los medios de comunicación, pero fue finalmente el CAI Zaragoza quien consiguió hacerse con los servicios del que se convirtió en uno de los descartes del seleccionador nacional Scariolo para el Mundial de Turquía. Quizá por las buenas relaciones con la 'casa blanca' tras el paso por la capital aragonesa de García Chápuli, o por la presencia de Alberto Angulo como director de cantera del club de Florentino, el CAI se perfiló como un equipo en el que realmente Aguilar podía continuar su evolución... para regresar al Real Madrid el próximo año, o quizá, volar directamente a la NBA.
El enorme potencial de Aguilar, que ha quedado sobradamente contrastado en los dos últimos años, en los que fue Jugador Revelación de la ACB en 2008-09 y uno de los más sólidos valores de un sorprendente Cebé este pasado año, no hace más que rescatar la atmósfera más necesaria para esperanzar a una ciudad terriblemente adormilada en cuanto a su sentimiento baloncestístico, a pesar de su regreso a la ACB en una sola temporada. Aguilar, un chaval español, joven, que juega de pivot, descarado y con un instinto ganador propio de la mejor selección de la historia, es el jugador que promete proporcionar el estímulo necesario para acudir al Príncipe Felipe con ganas, con la convicción de que cualquier rival es abordable, y con la gratificante experiencia futura que procura siempre el reconocer la forja de una estrella en la casa propia: algo que en Zaragoza se estima mucho por los casos dados en el equipo de fútbol de la ciudad.
Ninguna de las incorporaciones y renovaciones en la plantilla que afronta este segundo asalto a la ACB, desde Darren Phillip hasta el nuevo pívot Adam Chubb, pasando por Miso o el belga Van Rossom, tienen el magnetismo suficiente para hacer soñar al aficionado caísta con un baloncesto mejor. Pero la llegada de Aguilar eclipsa incluso el adiós del último gran capitán del CAI, Matías Lescano. No por los casi 10 puntos y 5 rebotes de sus estadísticas, no por su impacto directo en el juego, no por su repercusión mediática: sólo por ser portador del atrevimiento y tesón de aquellos que siempre miran hacia delante. Y precisamente por ello, Pablo Aguilar se convierte en el estandarte de las ilusiones de los que siguen creyendo en el CAI como un equipo genuino.






Sr. Fenollosa, "El CAI de José Luis Rubio fue un club pionero y exitoso a la hora de contratar extranjeros en los tiempos en los que aún existían fronteras". Cierto, sólo un pequeño matiz: Valdemaras Homicius vino a la ACB de la mano del Fórum Valladolid, no del CAI Zaragoza.
Efectivamente, Curripat, aunque su inclusión entre los mencionados pretendía aprovechar su leyenda como jugador, la sonoridad de su nombre y ampliar un poco la gama de nacionalidades de la lista. En el CAI estuvo muy poco tiempo y no pudo dejar la impronta de su clase, pero está bien recordar que el CAI (años 80-90), incluso para contratos temporales, recurría a grandes estrellas del basket. Y sí, tienes toda la razón, Valdemaras Homicius vino a la ACB de la mano de Sabonis.
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