La gran final de la NBA
Pablo Moreno López
Miami Heat-Dallas Mavericks: Después de un mes y medio de 'play-off', ya tenemos a los contendientes que se van a jugar el anillo de campeón. Que hayan llegado hasta aquí los de Florida no es una gran sorpresa (aunque en mis pronósticos no contemplara esa posibilidad). Estaban en la terna de equipos del Este con el cartel de favoritos para llegar hasta aquí. Por otro lado, no llegar hasta la final podría haber sido entendido como un fracaso. La apuesta llevada a cabo por Pat Riley el verano pasado necesitaba tener resultados ya el primer año, y los está teniendo. Y además, están haciendo unos 'play-off' bastante buenos, con tres series de cinco partidos hasta el momento. Algo normal frente a Philadelphia 76 ers, pero no ante dos equipazos como Boston Celtics y Chicago Bulls. El trío Dywane Wade, LeBron James y Chris Bosh funciona.
Más sorprendente es lo de Dallas Mavericks. Después de la liga regular, parecía claro que San Antonio Spurs o Los Ángeles Lakers sería el equipo del Oeste en la gran final. El primero se estampó ante la defensa de los Grizzlies y el segundo ante un equipo muy serio como Mavericks y sus propias limitaciones, más grandes de lo que nos tenían acostumbrados. Y aprovechando esa inercia, los de Dallas han batido con facilidad a Oklahoma City Thunder y se han plantado en la final con la intención de discutir el favoritismo de los de Erik Spoelstra. Argumentos no les faltan. Tienen un banquillo muy peligroso para cualquier rival, y eso va a obligar a que las estrellas de Miami no puedan sentarse mucho a descansar. Y luego está el liderazgo de Dirk Nowitzki, que llega quizá a su última gran oportunidad de ganar el anillo de la mejor liga del mundo.
Su anterior ocasión fue hace cinco años. Esta misma fue la final de 2006, aunque la ventaja de campo la tenían los tejanos. Aquella fue una serie muy rara, porque Dallas ganó los dos primeros partidos en casa y después fue totalmente arrollado por su rival, donde ya ejercía de líder Wade, que es el único junto a Udonis Haslem, que sigue en la plantilla de los Heat cinco años después. Y es probable que esa herida no se le haya cerrado al alemán. Ni tampoco a Jason Terry, el otro superviviente de aquella plantilla.
Los de Rick Carlslile han demostrado ser un equipo bastante correoso y que no se amilana ante nada. Tienen la cabeza de los Lakers colgada en la pared de su salón y eso da lustre a su equipo. Pero ahora les viene un tren de mercancías con mucha codicia. El anillo en la mente de manera permanente. Nowitzki es posible que le gane la partida a Chris Bosh, pero habrá que ver cómo se apañan Shawn Marion y DeShawn Stevenson para frenar a James y Wade. Buscar la sorpresa de primeras debe ser la estrategia. Si pescan una victoria en Miami pueden soñar con ser campeones. Si se vuelven a Dallas 2-0 en contra será una misión imposible. Mi pronóstico: 4-3.



Escriba su comentario acerca de esta noticia: