La liga sigue a la baja
José María Martín Urbano
Desde hace algún tiempo, las franquicias de nuestra mejor liga profesional de baloncesto vienen acusando negativamente esa crisis económica que arrasa nuestro país de arriba abajo y de izquierda a derecha. La imposibilidad de acceder a la plaza adquirida por los conjuntos de la Adecco Oro, la desaparición de clubes como el de Alicante, la necesidad de repescar a equipos descendidos, las deudas de varias entidades con jugadores, técnicos y empleados, la paralización de actividades en la que se encuentran sumidas muchas direcciones deportivas, a la espera de que la generalización de la falta de liquidez baje los precios del mercado, o no saber todavía qué plataforma de televisión transmitirá los partido ACB de la próxima temporada son algunas consecuencias de esa lamentable situación.
Aunque parecía que las distancias entre los equipos importantes y los otros podía hacerse cada vez más amplia, lo cierto es que el año pasado vivimos una de las ediciones menos igualadas de la competición ACB. Este verano, esas diferencias vuelven a ponerse de manifiesto, con los equipos de arriba haciendo fichajes y los de abajo en espera, eso sí, con las habituales excepciones de un Manresa que continúa moviéndose como nadie en el mercado de oportunidades o un Gran Canaria en el que el retorno de Berdi Pérez empieza a notarse.
He oído decir con frecuencia que las crisis son también una gran oportunidad para quien sabe aprovecharlas, porque una cosa es evidente: los jugadores tienen que jugar y si no hay quien le dé lo que piden, acabarán haciéndolo por lo que haya. Como dos de los grandes competidores de la ACB, Italia y Grecia, están en tan mala situación como nosotros esperamos que nuestra liga mantenga un buen nivel en la próxima edición. Mientras tanto, la actuación olímpica de la selección seguirá siendo, una vez más, el mejor vehículo de promoción para nuestro deporte.





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