La papelera del Mundial
Paco Rengel
El otro día coincidí con él. Estoy casi seguro de que fue el mismo que se convirtió en protagonista de esta anécdota periodística. Entiendan una posible confusión: ha pasado más de un cuarto de siglo. Acababa de llegar a Málaga la selección de Estados Unidos de baloncesto, que jugaba la primera fase del Mundial 1986 en el pabellón de Ciudad Jardín. Bajo el mando de Lute Olson, seleccionador, allí se encontraban jugadores como Tyrone Bogues, David Robinson, Steve Kerr, Armon Guilliam, Kenny Smith, Rony Seikaly... La lógica expectación por captar imágenes de los estadounidenses mantenía a varios fotógrafos en el graderío del pabellón.
Sin embargo, el equipo norteamericano no quería a nadie en el recinto. El joven teniente de la policía me indicaba la necesidad de expulsar a los compañeros. Se sumó a la conversación el vicepresidente de la ABAUSA (federación norteamericana) y yo, en calidad de responsable de prensa, negociaba... nada, porque lo único que intentaba era que los fotógrafos tuvieran tiempo de captar imágenes. En un momento de la conversación, el mando policial a cargo de la seguridad del equipo me dijo que se tenían que marchar o actuaban ellos. Yo procuraba evitarlo, y en ese momento de tensión, justo en vísperas de que empezara el torneo, aparece apresurado y medio desencajado nuestro protagonista anónimo, que interrumpe el diálogo y exclama:
-¡Paco, tenemos un gran problema!
Aturdido por lo que pudiera ser más importante que lo que se fraguaba entre la policía, Estados Unidos y los fotógrafos, presté atención a su exposición inmediata:
-Han puesto una nevera de coca-colas al pie de la pista, detrás de la mesa de anotadores, ¡y no hay ninguna papelera!
Ni recuerdo qué respondí. Pero sí lo que me dije: ¡Tierra, trágame!
Hubo paz, los fotógrafos tuvieron tiempo de hacer su trabajo y el señor Olson dirigió la sesión de trabajo a puerta cerrada. Todos contentos... Y las papeleras, seguro que llegaron al rato. Nunca más sentencioso aquello de que lo que hoy es un problema mañana se convierte en anécdota.






Escriba su comentario acerca de esta noticia: