La puerta de salida del Palau
Javier Dale
Cuando en el verano de 1992 Shaquille O’Neal fue presentado como nuevo jugador del Orlando Magic, lo hizo en una rueda de prensa en la que mostró una camiseta del conjunto de Florida con el dorsal 33, el mismo que el legendario pívot había exhibido en su etapa en LSU. El problema es que en ese momento, el dorsal 33 era propiedad de Terry Catledge, un ala-pívot formado en South Alabama y que, tras su paso por Sixers y Bullets (nota para los más jóvenes: actuales Wizards), se había establecido como la estrella de los Magic en su temporada de debut. Todo el mundo había dado por supuesto que Catledge cedería su dorsal al número uno del ‘draft’, pero no fue así. El ala-pívot tenía sus motivos: “Quizá algún día Shaquille sea una estrella, pero hoy por hoy es un novato que no ha anotado ni un solo punto en la NBA”. Shaquille acabó luciendo el dorsal 32 en sus años en Orlando. Y, de hecho, sólo lució su original 33 en su breve ocaso en los Cleveland Cavaliers.
Algo parecido debió pasar el pasado 6 de octubre por la cabeza de Boniface Ndong, Kosta Perovic –y también de CJ Wallace– cuando Pau y Marc Gasol cruzaron la puerta de entrada del Palau Blaugrana. Su monólogo interior puede ser parecido a esto: “Sí, son estrellas. Sí, son mejores que nosotros. Pero están aquí sin comprometerse hasta el final de la temporada, sin firmar un contrato, sin saber si quieren formar parte de este grupo o no. Y nosotros estamos aquí; estábamos aquí antes. Y sí nos hemos comprometido, sí hemos querido formar parte de este grupo hasta el final de la temporada y sí tenemos un contrato”.
La posibilidad de que los Gasol vuelvan a la ACB y al Barça es ilusionante, por supuesto, pero la lógica deportiva indica que después de que asienten su decisión de cruzar la puerta de entrada del Palau, alguien –dos jugadores, dos pívots– deberá tomar el camino de salida. Una situación a buen seguro incómoda en el seno del equipo, y también en los despachos.
Ndong, en sus dos temporadas y poco como azulgrana, ha colaborado en los éxitos del equipo, que no son pocos: una Liga, una Euroliga, dos Copas del Rey y tres Supercopas. Este verano, el club no ejecutó su renovación automática, y le recontrató a la baja. Por méritos deportivos, por compromiso y contrato merecería seguir, pero la llegada de los Gasol le pone en la picota. Perovic, descarte habitual en lo que va de temporada, fue titular en la mayoría de los partidos del pasado curso. Y CJ Wallace, ese congoleño, deberá estar preguntándose para qué cuernos se comprometió con el país africano si al final puede quedarse fuera del equipo.
Y es que, además de todas las consecuencias positivas y harto valoradas que supondría la llegada de los Gasol al Barça, su fichaje supondría la apertura de la puerta de salida del Palau. Una ‘Operación triunfo para pívots’ en la que dos deberán –definitiva o eventualmente– abandonar la academia.
Y sí, es inevitable. Pero no es del todo justo.






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