Lluvia de estrellas
Juan Carlos Real
Me considero privilegiado por haber vivido el periodismo deportivo desde los dos lados de la profesión, con la experiencia añadida de trabajar como jefe de prensa de los primeros clubes vallisoletanos de fútbol y de baloncesto. Gonzalo Gonzalo salió elegido presidente del Real Valladolid, cuando lo era del Valladolid Club Baloncesto, y me ‘animó’ a dejar a medias mis vacaciones en el Maresme para que pusiera en marcha el departamento de comunicación en ambos clubes.
El bueno de Gonzalo Gonzalo estaba empeñado en provocar una auténtica lluvia de estrellas en el deporte vallisoletano y la repercusión mediática suponía redoblar el esfuerzo desde el recién creado gabinete de prensa. La llegada de Arvidas Sabonis había revolucionado el baloncesto y a la hora de renovar su contrato, el lituano anuncia que no sigue en Valladolid, porque se va a la NBA con Portland Trail Blazers. El objetivo inmediato es otra estrella consagrada, Dino Radja, y también puja el Valladolid C.B. por Kevin Magee, hasta que al fin se anuncia la renovación de Sabonis. Los ingresos por publicidad llegan a 48 millones de pesetas, cuando estaban presupuestados 23. Llega Valery Thikonenkho, otro internacional soviético, y aún más, el presidente del Valladolid C. B. hace una oferta firme por Toni Kukoc, del Jugoplástika, persigue el fichaje de Óscar Schmidt, está al tanto de posibles fichajes de relumbrón, y tiene como objetivos nacionales prioritarios al base José Antonio Montero y al pivot Ferrán Martínez, aunque Gonzalo Gonzalo vuelve a sorprender y consigue el fichaje de Juan Antonio Corbalán, que dos temporadas antes había dejado el Real Madrid.
Es decir, un auténtico torbellino mediático, que obligaba a redoblar esfuerzos para cumplir con las obligaciones del cargo y atender debidamente a los colegas. Eso sí, el tratamiento con las estrellas tenía su miga...





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