Los anti
Juan-Pablo G. de Quijano
Ahora llega Morris Almond, posiblemente un buen jugador, pero no un gran jugador. Además de otros motivos deportivos, la razón de su fichaje obedece a neutralizar a Pete Mickeal. O sea, otra operación condicionada por el poderío del gran rival, otra decisión coyuntural, precipitada y hasta caprichosa que no obedece a necesidades propias sino ajenas. Su llegada comporta la salida de Rimantas Kaukenas, que llegó hace unos meses como una estrella. El efecto trituradora de jugadores en el Real Madrid comienza a ser devastador.
Más parece otro parche que una tangible necesidad y, sobre todo, pone de manifiesto que el Real Madrid, sustentado en la riqueza del fútbol, puede salir de compras cuando se le antoja. Almond es ya la duodécima incorporación de la temporada; o sea, una plantilla nueva. Puede que el 7-1 con el FCB aumente el delirio, puede que las urgencias, como en la Liga BBVA, sean tan angustiosas que obliguen a seguir una política tan errática y, de momento, tan improductiva.
Sólo dos meses atrás llegaba Ante Tomic, un gigante para blindar su zona y poder equilibrar fuerzas con los interiores del equipo de Xavi Pascual. Un millón de euros tuvo que pagar el Real Madrid al KK Zagreb en concepto de indemnización, otra solución paliativa que no permitió al Madrid llegar a la ‘Final Four’. Apenas un mes antes arribó Marko Jaric, un base de contrastado nivel con experiencia en la NBA y que llegó poco antes del partido ante el FCB.
Tres refuerzos que complementan una plantilla que ya se había renovado profusamente antes de comenzar la temporada y que por lo visto no dio el nivel esperado. Muchos años atrás el Real Madrid se obsesionó también con la búsqueda de los ‘AntiNorris’. Ahora sigue con el mismo complejo. Lo que ocurre es que si se empecina en esa directriz tendrá que hacer una plantilla de antis para encontrar también el antídoto a Navarro, Vázquez, Rubio, Ndong...






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