Más que un toque de distinción
Paco Rengel
Tal vez el mejor partido de la Copa. Extraordinaria lucha de poder a poder, grandiosas defensas, jugadas espectaculares, lanzamientos increíbles y emoción. Y en medio de choques de masas musculares, saltos inauditos, ‘mates’ excelsos y rapidez endiablada, va un tipo lento, poco dado a la pelea, apenas expresivo y sobrio, y decide el envite: Erazem Lorbek, mucho más que un toque de distinción, puso al Barça en la final (66-57).
Un botecito por aquí, un pasito por allá, alguna fintita para adornar... Todo hecho con el primor de quien domina una faceta. Este pívot esloveno, con cabeza de base y muñeca de alero anotador, es lo único que se le ha escapado a Ivanovic del guión numantino de resistencia que había redactado para sus jugadores. Y, definitivamente, es el que ha resuelto.
El Baskonia saboreó sus mejores momentos en el tercer cuarto, cuando dio el aviso serio de que iba por el triunfo. Sin embargo, Lorbek ejerció de ‘dirección general de tráfico’ e impuso una hipotética señal en la cancha: prohibido. Sus triples, sus lanzamientos a cuatro metros, sus pillerías en el poste bajo, dieron al Barcelona la suficiente confianza para resolver en el último cuarto. Así fue. Cuanto más se acercó el final más osado fue el Caja Laboral, que rompió con la norma hasta aquel momento y se acercó más al aro de forma inconsciente. Con ventaja y pocos minutos por disputares, el F. C. Barcelona Regal no perdonó y dio a valer ese toque de distinción tan fantástico que responde al apellido Lorbek.
Una vez más –y van ‘tropecientas’– el Baskonia volvió a dejar inscrita su huella de competidor en una Copa del Rey. Da igual cómo vaya en la temporada, los problemas de jugadores que tenga… Siempre es competitivo. Y eso no se contrata: se tiene o no se tiene.





Escriba su comentario acerca de esta noticia: