Marvin 'Baltasar' Alexander
Jordi Domínguez Fernández
Como cada año en estas fechas, miles de niños y niñas han pasado por el Festival de la Infancia, una especie de parque temático que, desde hace 45 años, se instala durante las vacaciones navideñas en la Fira de Barcelona. Me atrevería a decir que todos los chavales catalanes lo hemos visitado al menos una vez a lo largo de nuestra niñez. Y es que la diversión está asegurada. Allí, por ejemplo, es posible dar un paseo en un coche de policía sin necesidad de estar detenido. Aunque, eso sí, el deporte es el gran protagonista. Por ello no podía faltar el baloncesto, que tiene un papel destacadísimo.
No sólo dispone de un gran espacio llamado ‘Planeta Basket’, en el que es posible practicar baloncesto de todas las maneras –con videoconsolas, ordenadores, concursos de dibujo, vídeos y cuatro pistas con retos de todo tipo–, sino que dentro del propio Festival se disputa el torneo de baloncesto ‘mini’ más antiguo de Europa, el ‘Trofeu Molinet’, que este año ha llegado a su 45.ª edición. Durante ocho días, se han disputado más de 100 partidos entre el torneo masculino y el femenino. Además, el evento ha contado con la visita de ilustres como Marta Fernández, Sandra Gallego y Núria Martínez, jugadoras internacionales con la selección española; Alfons Alzamora y Rafa Martínez, del Ricoh Manresa; Roger Esteller, ahora en el CB Olesa de Liga EBA, o los ex jugadores Manel Bosch y Nacho Solozábal.
Pero, sin duda, la gran sorpresa fue toparse con un paje del rey Baltasar que a muchos les recordaba a alguien, y más cuando agarró un balón y se puso a hacer malabarismos, como si en lugar de venir de Oriente viniera de Harlem. Y de Harlem no venía, pero sí de Memphis, porque se trataba, nada más y nada menos, que de Marvin Alexander, ex jugador ACB del Valvi Girona y el Caja San Fernando y ex, entre otros, del Tenerife, el Granada y el Manresa. La cara de los niños al darle su carta a un paje de dos metros y tres centímetros era un espectáculo.
El caso es que Alexander, que tiene 41 años ya, está plenamente asentado en Barcelona y, tras dejar el baloncesto profesional, sigue jugando a nivel amateur en el Barberà, un equipo de Copa Catalunya (una categoría por debajo de EBA) en el que cumple su segunda temporada. Además de jugar, también es entrenador de las categorías inferiores del club. Y por lo que parece, paje a tiempo parcial. Grande este Marvin.





Escriba su comentario acerca de esta noticia: