No es oro todo lo que reluce
Alonso de Madariaga
Sin duda tiene mérito que un club ACB mantenga un alto número de equipos de cantera, más de los que necesita, y esté involucrado así en fomentar nuestro deporte entre los más jóvenes. Pero lo que no se debe hacer es crear y alabar un mito, aceptándolo tal cual, sin, por lo menos, examinarlo cuidadosamente.
En la actual plantilla ACB del Estudiantes hay tres jugadores formados en su cantera: Nacho Azofra, Felipe Reyes y Adrián García. Adrián es primer año senior (85) y verdaderamente es del equipo EBA, ya que en el ACB no juega. Por lo tanto, desde la incorporación de Felipe Reyes hace cinco años, no juega en el ACB ningún otro producto de la cantera.
Carlos Jiménez no es de la cantera del Estudiantes, es del San Viator. Andrés Miso tampoco, es del Casvi. Y Jan Martín, del Canoe. (Tampoco lo era Herreros...)
Al contrario de lo que dice Rodrigo Rosas, muy pocos de los jugadores de los equipos cadete y junior llegan a jugar en el primer equipo; de muchas generaciones ninguno. Algunos figuran un año en la plantilla ACB pero no juegan; completan entrenamientos y viajan con el equipo, pero se acaban buscando las castañas en otro lado. Y esto no es necesariamente una crítica a la cantera del Estudiantes, sino un reconocimiento de la realidad: jugar en la ACB es muy difícil, hay mucha competencia y pocos huecos, y lo normal es no llegar.
Se podría hacer un análisis más detallado del tema, pero lo que quiero destacar es que la cantera del Estudiantes está rodeada de una áurea puramente mitológica, y que con alabanzas y sin críticas es muy difícil mejorar y corregir errores.
Además, en ese proceso nos dejamos en el camino a muchos colegios y clubes que, sin los medios económicos del Estudiantes, tienen, algunos, decenas de equipos de cantera y son la base del baloncesto de Madrid: San Viator, San Agustín, Agustiniano, Brains, Claret, Casvi, Coslada y muchos otros.






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