Nostalgia manresana
Nil Llobet
Hace unas jornadas el Ricoh Manresa aprovechó el descanso del partido que le enfrentó al DKV Joventut para rendir homenaje a los dos capitanes de la etapa más gloriosa del TDK Manresa, Joan Peñarroya y Jordi Singla.
El primero levantó la Copa del Rey de Murcia 96 después de que ‘Chichi’ Creus sentenciara al Barça con un triple en el último suspiro. El segundo fue el capitán del equipo que ganó una liga y posteriormente jugó la Euroliga.
Esta temporada hace diez años que el pequeño club del Bages ganó una Liga ACB. Actualmente es inimaginable que otro equipo modesto como era aquél TDK Manresa pueda ganar un título así. Eran otros tiempos.
El equipo que se formó en Manresa en la temporada 97-98 no era candidato al título. Casimiro debutaba en la ACB y se apostó por tres americanos que nadie hubiera pronosticado el resultado que dieron después. Sallier ya estaba en nuestra liga, pero su despegue definitivo lo dio en Manresa. Se trajo a Derrick Alston del Efes Pilsen porque estaba harto de ver cómo todos los tiros salían de las manos de Naumoski. Y se fichó a un Herb Jones como alero –cuando apenas llegaba a los dos metros– que acabó siendo el líder de la Liga en balones robados.
El resto, una base nacional que siempre ha contado para el club manresano.
En aquel entonces Joan Creus y Jesús Lázaro llevaban las riendas del equipo. El primero ponía el orden y el segundo salía para romper las dinámicas negativas cuando el equipo más le necesitaba. Pere Capdevila era el ‘2’ titular e hizo una temporada espectacular. Se le recordará por la máscara que necesitó para jugar los ‘play-off’ a raíz de un golpe en la cara. El suplente era un Paco Vázquez que demostró su mejor reparto ofensivo en Manresa. Posteriormente ficharía por el Unicaja y su especialización en el tiro de tres le llevó a la selección, pero siempre ha sido un jugador capaz de hacer muchas más cosas. Por detrás de estos dos aún estaba un jovencísimo Román Montañez, que tuvo que emigrar a Valladolid para encontrar minutos en la ACB.
Lisard González era el escudero de Herb Jones en el puesto de ‘3’. Los dos aleros no eran grandes anotadores, pero se les valoraba por el nivel defensivo que aportaban al equipo. Siempre se dejaban la piel en la pista y eran ese rol de jugador que es indispensable en cada equipo. Por dentro, Jordi Singla y Quique Moraga relevaban a Alston y Sallier.
Lo dicho, uno por uno no eran la mejor plantilla de la Liga, pero como conjunto fueron el mejor equipo de la temporada, derrotando al Estudiantes, al Real Madrid –ganando los dos partidos en Madrid– y al Tau en los ‘play-off’ para llevarse su primera y única Liga ACB. La generosidad, el sentido común y el E-QUI-PO estuvieron por encima del dinero. El tiempo ha demostrado que algunos integrantes de aquel conjunto no funcionaron por separado en otros clubes, pero el recuerdo queda imborrable en la memoria de todos los aficionados que lo pudimos seguir en directo.





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