Palabras de entrenadores
José María Martín Urbano
Corría la temporada 87-88, en la que el Caja de Ronda había vuelto a la ACB, tras dos temporadas duras en la segunda categoría. Yo ejercía de segundo entrenador a las órdenes de Arturo Ortega, el técnico que había conseguido el ascenso, al que los jóvenes aficionados conocen ahora como el más prestigioso de los representantes españoles de jugadores, en cuyo despacho se negocian los contratos de más elevada cuantía de la ACB, por no hablar de sus clientes NBA.
Los resultados no fueron bien en las primeras jornadas y pronto llegó la habitual destitución del entrenador. Tras una breve interinidad mía al frente del equipo, se presentó al nuevo entrenador, un antiguo jugador de excepcional categoría, Zoran Slavnic, ganador de todo con la antigua Yugoslavia e ídolo también en Badalona, tras su exitoso paso por el Juventud.
El técnico serbio, la primera vez que entró en el vestuario escribió en la pizarra sólo tres palabras: "GANAR, GANAR Y GANAR". Lo cierto es que estas no pudieron ser más premonitorias, porque el equipo, que vivió la peor temporada de su historia, perdió los primeros veintitrés partidos que dirigió el nuevo técnico y sólo, cuando estábamos con el agua al cuello y caíamos 2-0 en lo que entonces se conocía como el ‘play-off’ por la permanencia, frente al TDK Manresa, ganamos tres partidos seguidos para salvar la categoría y convertirnos en el primer equipo en la historia de la ACB en remontar una eliminatoria, tras ir perdiendo 2-0 y creo también que en la primera ocasión en la que el equipo sin la ventaja de campo alcanzaba el triunfo.
A principios de esta temporada el Unicaja tuvo el gran acierto de contratar a mi buen amigo Manolo Povea, que vuelve tras muchos años de éxitos por ahí, para dirigir al segundo equipo del club, en el que los chicos de su cantera dan el último toque a su formación con la ilusión, no solo por parte de ellos mismos, sino, especialmente del club, de verlos pronto en el primer equipo.
El excelente técnico de Puente Genil, formado integramente en Málaga, el día de su presentación como entrenador del Clínicas Rincón afirmó, más o menos, que no conocía mejor manera de formar jugadores que ganando partidos. Pasadas las catorce primeras jornadas, su equipo sólo ha logrado una victoria. Por supuesto, este comentario no tiene la más mínima intención critica sobre su labor al frente de un equipo, cuyo objetivo no va más allá de formar jugadores y que debe participar en la categoría que dicte el nivel de los baloncestistas que salen de la cantera del Unicaja, Se trata, simplemente, de comentar anécdotas surgidas en el momento de la presentación de entrenadores a los que más les hubiera valido morderse la lengua en su momento.





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